Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 6 Junio, 2008

Cuando robar es legal

Arturo Jofré

Hace un par de días un muchacho entró a robar a una cafetería. Después el muchacho regresa a la misma cafetería, con la misma ropa, la misma mochila, los mismos guantes amarillos y va al mostrador a pedir, como un cliente normal, café y comida. Como dice aquel delincuente foráneo que entra y sale del país: es un vacilón robar en Costa Rica.
Qué grave sería que ahora que los diputados tienen la posibilidad de entrarles a las fechorías “insignificantes”, se optara por continuar con la permisividad. La figura de que un hecho “insignificante”, a criterio de los fiscales, no se considere digno de ir a juicio, ayuda a crear un ambiente de impunidad avalado por la misma ley.
¿Qué argumentos se han dado para no cambiar esta normativa permisiva? Básicamente lo que se conoce como “criterio de oportunidad”, es decir, por falta de recursos hay que dejar a una amplia cantidad de hechos delictivos sin sanción. Se dice que otros países así lo hacen (entonces también podríamos tener ejército y otras tantas cosas que la mayoría tiene).
Hay otro elemento que agrava la situación: no hay criterios uniformes sobre lo que es un hecho “insignificante”, de tal forma que, de acuerdo con el director del OIJ, es el criterio de los fiscales el que entra a jugar.
Hace un par de días se dio la noticia de que en lo que va del año más de 75 mil celulares se han dado por desaparecidos. No hay duda que la gran mayoría robados. Esta sola cifra nos muestra hasta qué punto se han diseminado los delitos menores. La noticia indica que la preferencia son los más caros. Los miles de universitarios conocen el peligro que significa andar con una computadora portátil en la calle. ¿Quiénes los hurtan o roban? Normalmente gente joven. ¿Quiénes son las víctimas? Generalmente jóvenes. A unos jóvenes les estamos enviando un mensaje fatal: no se preocupen, pueden hacerlo, y a otros un mensaje irresponsable: salados. No podemos construir una sociedad segura si estamos enviando este tipo de mensajes a nuestros jóvenes en plena etapa formativa.
La sociedad debe arremeter contra los abusos desde su gestación misma, desde los inicios mismos del tumor, no cuando se transforme en maligno y se extienda por todo el cuerpo social. Cuando esto último ocurre ya no estamos frente a un abuso, sino frente a un uso social, es decir, algo que se transforma en normal, entonces la sociedad se mostrará impotente ante la amplitud del tumor (sobran los ejemplos). Nunca debemos renunciar al derecho de defender la paz interna de nuestro país.
El director del OIJ insiste, por otra parte, que la “conciliación” se ha transformado en una “alcahuetería”, en que la gente roba, concilia y vuelve a robar. En medio del temor que inunda a la población, es difícil pensar que la victima quiera arriesgarse a seguir con un juicio.
Todas las medidas débiles, permisivas y tolerantes han sido una de las causas de nuestra inseguridad. Los diputados tienen la palabra. Llegó la hora de actuar y no seguir en lo mismo.