Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 15 Marzo, 2008

Elogios
Cuando Fidel no esté

Leopoldo Barrionuevo

Como la mayoría de mis contemporáneos recibí con entusiasmo a la Revolución Cubana y como la mayoría fui enfriándome año a año. Mucho después —en 1984— fui invitado como expositor al Primer Festival de Tangos de La Habana y a inicios de la década de los 90 viajé tres veces más como instructor de ventas y en otra oportunidad como profesor invitado de la Universidad de Pinar del Río.
En cada oportunidad las cosas cambiaban y después de cada viaje no faltaban los turistas que me describían paisajes de colores pintados que yo no percibía. La mayor parte de los viajes, los que hice como instructor fueron contratados en Panamá por proveedores del Gobierno cubano y los hice con dos brillantes instructores: Birabent y una encantadora ex discípula, hoy gran amiga, Mery Carbonell.
Viajé como profesional, no como crítico, de tal modo que en caso alguno hice referencia escrita a lo que vi y por otra parte, nadie me cuestionó, o presionó en ningún sentido aunque todos, sin excepción, hicieron lo imposible para que mi estadía fuera grata, pudiera apreciar sus logros o me moviera por toda la isla con libertad.
Hasta donde se ha podido he mantenido relación con ministros y proveedores, dado que las limitaciones que tienen en Internet no les permiten una comunicación abierta y esa es la razón por la que ni desde aquí, ni estando allá me he permitido referencia alguna a Cuba para no comprometerlos por una u otra razón.
Ahora pienso que el tiempo ha transcurrido y llegó el momento de opinar sobre el futuro, un sitio que es el único que puede interesar al 70% de los cubanos, puesto que nacieron después de que estallara la revolución. Por otra parte, el mundo es otro: la Unión Soviética desapareció, China Comunista es un sistema mixto de Gobierno, muchos países pobres se están enriqueciendo, el Manifiesto Comunista de Karl Marx se quedó en 1848 y los líderes pro y anti castristas, si no han muerto, están hospedados en geriátricos. Ventajas que tiene la vida…
Lo que fue para Cuba Kruschev en la crisis de los misiles lo pretende hoy Hugo Chávez con pretensiones de dadivoso heredero, pero Fidel está agonizando. Y está muy claro que la transición se hará con Raúl y nadie más, porque sería imposible lograr acuerdos de sucesión con otra figura sin producir ríos de sangre, lo que Cuba necesita hoy menos que nunca. Algunos dicen que Raúl en el fondo es neoliberal, no sé en el fondo de qué. Lo cierto es que los candidatos del partido demócrata americano, de un modo u otro pretenden dar una oportunidad condicionada a una Cuba democrática con profundos cambios que coincidan con las expectativas de los cubanos de Florida. Algo que jamás pidieron de China ni de la Unión Soviética.
Olvidan lo que le pasó a Nicaragua después de décadas de Somoza y los años que necesitó China para un cambio solo económico. Muchos piensan que cuando muera Castro, se desbloqueará la isla y retornarán los terratenientes a sus propiedades, los descendientes de los ricos a reinstalarse y aún mejor: creen que montarán grandes empresas subsidiarias de Miami con los hijos de los hijos de los emigrantes, muchos de los cuales no hablan español. Desde ya que cientos de empresarios alimenticios y agrícolas de Estados Unidos llegarán en tropel si se da la apertura, pero deberán recurrir al management de la isla, no importado: están preparados más que lo que nos imaginamos, solo les falta competir, pero en todo el Caribe son los que tienen conocimiento, ganas y hambre, por lo menos, hasta que se hagan ricos.

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