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Viernes, 16 de noviembre de 2018



ESPECIAL VIDA NORMAL SIN GLUTEN 2017


Cuando el gluten hace daño a su niño

Suly Sánchez [email protected] | Viernes 26 mayo, 2017


Cuando se descubre que un menor de edad tiene enfermedad celiaca, los padres pueden tener varias reacciones. Usualmente el desconocimiento es grande, lo cual activa un alto grado de incertidumbre.

Por esto, lograr un alto nivel de autocontrol después de haber pasado ese momento crítico del diagnóstico es tan importante.

“Las reacciones que surgen por parte de los adultos deben canalizarse de manera que en la relación con el niño o la niña se proyecte un ambiente de calma y naturalidad ante la situación”, comentó Indira Rodríguez, psicóloga que también padece la enfermedad.

La experta recomienda que dependiendo de la edad del menor se debe abrir un diálogo de manera que poco a poco vaya entendiendo qué es la enfermedad celiaca.

Lo ideal es que toda la familia se involucre de forma colaborativa. Esto debido a que el tratamiento toca un aspecto medular en la dinámica familiar como lo es su dieta y cultura alrededor de la comida.


Aspectos por tomar en cuenta

  1. Estado nutricional del niño: Un chequeo de sangre completo que busque posibles deficiencias nutricionales debido a mal-absorción de nutrientes que genera la enfermedad celiaca. Por ejemplo es muy común que presenten anemia, por lo que se debe dar suplemento en pastilla y reforzar el hierro en la alimentación.
  2. Revisar el estado de ánimo del niño que también se ve afectado en esta enfermedad. El niño puede presentar apatía, introversión o irritabilidad como parte de los síntomas.
  3. Llevar un diario de alimentación por al menos 3-6 meses después del diagnóstico, donde se documente siempre que coma algo que le genere algún problema como diarrea, estreñimiento o dolor abdominal, de esta manera se puede individualizar la tolerancia del niño y encontrar gluten oculto en algunos alimentos.
  4. Hablar con las personas encargadas del cuido del niño, como la que cocine en casa, la maestra en la escuela, las abuelas, etc. De esta manera informar de las restricciones alimenticias o lo que sería la dieta libre de gluten para que puedan tomar las acciones necesarias y evitar que coma alimentos que no debe.


Fuente: Marisa Brenes nutricionista del Centro de Nutrición Larisa Páez

¿Cómo ayudar a sus hijos?

  1. Adaptar en la cocina aquellos alimentos que él aspira a comer y no puede. Por ejemplo si cumple años, hacerle un queque con harina y otros ingredientes que sean libres de gluten.
  2. Explicarle que su condición no tiene por qué avergonzarlo ni hacerlo sentir mal, ya que no es su culpa y es un tema de salud. Nunca aislarlo, o cancelarle actividades, paseos o fiestas por miedo a la comida. Más bien deben adaptarse a la situación, llevando comida de la casa.
  3. Hacer una reunión con sus maestras e inclusive podría ir a la clase de sus compañeros a explicarles la condición de su hijo y los alimentos que no debe comer, de esta manera se siente apoyado.
  4. Involúcrelo en su alimentación: pueden ir juntos al supermercado a buscar alimentos especiales y buscar recetas libres de gluten y cocinar juntos. De esta manera el niño puede ver su enfermedad como “estilo de vida” no como una cruz.
  5. Enseñarle tres reglas básicas: “Ante la duda no consumir”, “Planee las comidas con anticipación” y “Lo natural es mejor, más saludable y seguro”.


Fuente: Marisa Brenes nutricionista e Indira Rodríguez, psicóloga


Errores de los padres

  1. Creer que si es solo “un poquito de gluten o de vez en cuando” no le afectará.
  2. Quitarles el gluten a los hermanos que no son celiacos.
  3. Creer que lo va superar en un futuro: la celiaquía es una enfermedad autoinmune, genética y hereditaria, la única solución es llevar una dieta libre de gluten de por vida.
  4. Aislar al niño con el afán de cuidarlo o sobreprotegerlo.
  5. No informarle y explicarle claramente y con lenguaje adecuado para su edad su condición de celiaquía.


Síntomas

  • Pérdida de peso repentina
  • Retraso en la curva de crecimiento
  • Problemas digestivos recurrentes: dolor y distención abdominal, estreñimiento, diarrea, vómito
  • Falta de apetito
  • Anemia o descalcificación
  • Cambios en el estado de ánimo: apatía, tristeza, introversión, irritabilidad

Fuente: Marisa Brenes nutricionista del Centro de Nutrición Larisa Páez