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Domingo, 18 de agosto de 2019



FORO DE LECTORES


Cualquier día puede ser 21 de setiembre

| Miércoles 22 septiembre, 2010


Cualquier día puede ser 21 de setiembre

Hace algunos años, en un seminario de la universidad, uno de los expositores empezó su intervención con la pregunta: “¿Qué pasaría si durante un día, todos hiciéramos lo que tenemos que hacer? Si los profesores realmente planearan sus lecciones y los alumnos hicieran sus tareas como deben hacerlo. Si respetáramos las leyes de tránsito, si no hubiera sobornos ni ‘colados’ en las filas”. ¿Qué pasaría si trabajáramos a conciencia y dejáramos la apatía de lado? Piénselo. ¿Qué pasaría si al menos por un día todos hiciéramos lo que tenemos que hacer? Todo sería diferente.
En 1998, un joven inglés llamado Jeremy Gilley tuvo el propósito de lograr que a nivel mundial, al menos por un día, tuviéramos paz.
Lo que pretendía hacer era un documental que presentara el beneficio de tener un día sin violencia para que fuera adoptado por las naciones como un día mundial de paz. En una travesía preciosa y digna de verse, visitó decenas de países, filmó campos de refugiados en Somalia y Burundi. Se reunió con la Liga de Países Arabes, con Shimon Peres, con Kofi Annan y el Dalái Lama, con Oscar Arias y Rodrigo Carazo buscando apoyo. Finalmente, en agosto de 2001, gracias a una moción presentada por los gobiernos del Reino Unido y Costa Rica, la Organización de Naciones Unidas acordó celebrar el 21 de setiembre de cada año como un día de paz y no violencia, invitando a los individuos a actuar en el día para ayudar a crear paz en el mundo —no solo la paz entre las naciones, sino la paz de nuestros hogares, comunidades y escuelas. El documental de su travesía se llama “Peace One Day” y les insto a verlo.
Unos años más tarde Jeremy inició otra campaña para demostrar que el día tenía sentido e iba mucho más allá de ser solamente un pacto político. Buscó un acuerdo entre el Gobierno afgano, la OTAN y los talibanes para aprovechar los beneficios que concede detener la violencia al menos momentáneamente. Quería demostrar la importancia de una pausa, al menos de un día, en medio de este conflicto armado. Gracias a su iniciativa y con la ayuda de la UNICEF y la OMS, el 21 de setiembre de 2007, 1,4 millones de niños afganos fueron vacunados contra el polio. En el año siguiente la cantidad de niños se incrementó, cubriendo también zonas en conflicto. Para 2009, más de 4 millones de niños habían sido vacunados. Los talibanes respetaron un acuerdo de cese al fuego durante un día, permitiendo salvar la vida de millones de niños inocentes. Los talibanes, en medio de su guerra espiritual, extremismo e irracionalidad incomprensible, respetaron lo acordado por el bien de la mayoría, ¿podríamos nosotros hacer lo mismo?
En Costa Rica tenemos una realidad distinta pero estoy seguro que ninguno de nosotros pensaría que ya no tenemos nada que mejorar como sociedad. Hay muchísimas cosas que se pueden hacer, al menos por un día, para contribuir a mejorar lo que nos rodea: donar sangre, separar la basura y llevarla a centros de acopio, reciclar, usar transporte público sin necesidad de hacerlo, dar campo al manejar; optar por la calma, pedir perdón, expresar cariño, sonreír a un extraño. Contar esta historia e inspirar a otros con su propósito. Las posibilidades de cada persona son diferentes, pero lo que puede hacer cada uno para contribuir es muchísimo, en muchísimos campos y de muchísimas maneras. Empecemos con un día, y si nos sentimos bien de haberlo hecho, podríamos seguir.
Como dice Stephan Schmidheiny: no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas.

Alonso Muñoz
[email protected]
Program Manager del Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad para la Paz