Crudo es transitorio para la inflación, con una salvedad
Janet Yellen, presidente de la Fed sigue firme en su postura de no prestar atención al petróleo, ya que es algo transitorio. Bloomberg/La República
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 Hay algo que empieza a sonar algo confuso.
La presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen quiere que la inflación vuelva al 2% pero, cada vez que el petróleo sufre una caída, nos dice que no importa.
Oímos por primera vez a los funcionarios de la Fed calificar de “transitoria” la incidencia de la caída en picada del petróleo en la inflación en diciembre de 2014, después que el crudo West Texas ya había bajado un 42% interanual.
Desde entonces, el crudo descendió otro 44% y, en cada declaración del Comité Federal de Mercado Abierto y cada conferencia de prensa de Yellen, la Fed sigue firme en su postura. No le presten atención al petróleo, es “transitorio”.
¿Por cuánto tiempo más pueden decir esto los funcionarios de la Fed y seguir siendo creíbles? Mientras el petróleo siga cayendo, en realidad.
Ello se debe a que, en su relación con la inflación, el petróleo es distinto. Los precios de las materias primas mundiales como el petróleo en su mayor parte están determinados por la oferta y la demanda actuales, no por el costo de producción. Si bien existe cierta relación, un productor hoy no puede ajustar fácilmente los precios sobre la base de los costos.
Esto difiere de otros bienes y servicios —los autos, por ejemplo— en los que los costos y los precios están íntimamente relacionados. Cuando aumentan los costos de mano de obra de una automotriz, habitualmente se los traslada a los consumidores, lo que a su vez motiva una presión salarial más amplia, alimentando el ciclo. Eso es lo que hace que los aumentos en el precio de los autos sean más significativos para la inflación que el precio del petróleo.
“La inflación se ve impulsada por un ciclo de aumentos de precios que llevan a aumentos de costos que llevan a aumentos de precios”, explicó Barry Bosworth, miembro sénior de la Brookings Institution de Washington. Esa dinámica puede producirse en la amplia mayoría de las industrias estadounidenses, pero no debido a las materias primas agrícolas y energéticas”.
“Cuando el petróleo sube o baja, no tiene persistencia”, dice Bosworth. “Es un shock”.
En otras palabras, todavía no tiene probabilidades de provocar un ciclo más amplio y persistente de ajustes descendentes de precios. Un año después de cualquier movimiento en el precio del petróleo, su impacto en la inflación de 12 meses en gran parte se desvanecerá.
Michael Feroli, economista jefe estadounidense de JP Morgan en Nueva York, lo expresa de otra manera, centrándose en si el precio de un producto o servicio es “pegajoso”, es decir poco susceptible a alzas o bajas.
“En el caso de las cosas que tienen ajustes de precios poco frecuentes, cuando esos ajustes son al alza, eso probablemente refleje un pronóstico de quien fija el precio de que la presión general de precios está aumentando”, dijo Feroli. “De modo que los precios pegajosos son los más informativos” a la hora de pronosticar la inflación futura. Y los precios del petróleo no son pegajosos.
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