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Crudo cierra semestre casi un 50% más caro

Barril de petróleo llegó a tocar los $143,67 ayer en la Bolsa Mercantil de Nueva York

Nueva York
EFE

El precio del petróleo alcanzó ayer nuevos máximos históricos, al llegar a negociarse a más de $143 en Nueva York y Londres, y cerró la primera mitad del año con un encarecimiento de casi el 50%.
Influido por la debilidad del dólar, la crisis económica global y los temores sobre el suministro, antes de la apertura de la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), el crudo de Texas, de referencia en Estados Unidos, tocó ayer el precio récord de $143,67 por barril en las operaciones electrónicas.
Sin embargo, a medida que el dólar se recuperaba ligeramente frente al euro, el Petróleo Intermedio de Texas (WTI) moderó su avance y cerró la última sesión de junio en $140, lo que aún así supone una subida del 45,86% en lo que va de año y del 37,8 en el segundo trimestre.
En los últimos doce meses, el precio de ese tipo de petróleo prácticamente se ha duplicado, ya que a finales de junio de 2007 se negociaba a $70,7.
Solo en junio, la subida del crudo ha sido del 9,9%, lo que sumado a la caída del precio de la vivienda, al aumento de la inflación y la ralentización económica, ha elevado el porcentaje de estadounidenses que optan por comprar vehículos de menor consum
o, reducir el uso del automóvil y recortar gastos en otros ámbitos.
En Londres, el Brent también superó ayer el precio récord de $143 por barril, aunque cerró la sesión a $139,83, lo que supone un encarecimiento en el primer semestre del año del 48,9%.
La subida del crudo está provocando desde aumentos de tarifas y recortes de actividad en sectores muy expuestos al coste del carburante como las aerolíneas hasta protestas en todo el mundo de transportistas, agricultores y otros profesionales afectados.
Aunque los analistas coinciden en que el encarecimiento se debe fundamentalmente a la debilidad del dólar (moneda en la que se negocia el crudo), la ralentización económica internacional y las caídas en los mercados bursátiles, cada vez son más los expertos que consideran destacable el papel de la especulación financiera.
Sobre ese factor discutieron ayer directivos de las mayores petroleras del mundo y representantes de países consumidores en el XIX Congreso Mundial del Petróleo celebrado en Madrid (España).
Miguel Sebastián, ministro español de Industria, afirmó que existe “un claro componente especulativo” y atribuyó la existencia de una “burbuja” en el mercado del crudo a una laxa regulación y a la entrada de los fondos de inversión.
Por el contrario, Antonio Brufau, presidente de la petrolera hispano-argentina Repsol YPF, minimizó el efecto de la especulación, aunque reconoció que las inversiones financieras han acudido a las materias primas como refugio ante la coyuntura económica, la debilidad del dólar y el alza de los tipos de interés.
El consejero delegado de la británica BP, Tony Hayward, negó que exist
a una “burbuja especulativa” y coincidió con Brufau en destacar el papel del aumento de la demanda, debido principalmente a las necesidades de países como China o India.
Mientras, Jeroen var der Veer, presidente ejecutivo de la anglo-holandesa Royal Duch Shell, señaló que el encarecimiento del petróleo es un problema complejo del que no se puede responsabilizar sólo a los mercados financieros.
Al tiempo, Sergey Bogdanchicov, su homólogo en la rusa Rosneft, confió en que los gobiernos tomen medidas para garantizar un aumento de la producción.
En Bruselas, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, también restó importancia al efecto de la especulación y reiteró que el principal factor de ese incremento es el desajuste entre la oferta y la demanda.
Aún así, los miembros de la Unión Europea (UE) han encargado a Bruselas una investigación sobre el funcionamiento de los mercados de materias primas, en la que se evaluará el papel de los movimientos financieros en la fijación de los precios.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha repetido en varias ocasiones que la subida responde a la creciente especulación financiera de inversores que hacen negocio con el crudo, sin que ni siquiera llegue a sus manos.


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