Crítico severo de “Obamacare” será secretario de Salud
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, nombró ayer a Tom Price, un acérrimo crítico del actual sistema de salud pública, llamado “Obamacare”. AFP/La República
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El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, nombró ayer a Tom Price, un acérrimo crítico del actual sistema de salud pública, llamado “Obamacare”, como secretario de Salud de su futuro gobierno, en una señal de que cumplirá su promesa de modificar la legislación.

El legislador conservador y excirujano ortopédico, Price “está excepcionalmente calificado para conducir nuestro compromiso de desmontar y reemplazar el sistema Obamacare” expresó Trump en una nota oficial.

Entre los objetivos de Price, añadió la nota, está ayudar a diseñar "un sistema de salud que sea asequible y accesible a todos los estadounidenses".

Promesa de la campaña electoral que lo llevó a Obama a la Casa Blanca en 2008, el sistema “Obamacare” ha proporcionado hasta ahora protección de salud a unos 20 millones de estadounidenses, mediante seguros privados.

El sistema ayudó a reducir al 10% la población (el nivel más bajo de la historia) que carece de cualquier sistema de protección de salud.

En su campaña electoral, Trump adelantó que esperaba mantener apenas dos aspectos del actual sistema: permitir a jóvenes permanecer en un plan de salud de sus padres hasta los 25 años, y la prohibición a que las aseguradoras nieguen atención a personas con problemas preexistentes a la firma de los contratos.

En una nota oficial, Price apuntó que “hay mucho que hacer para que tengamos un sistema que funcione para pacientes, familias y médicos”.

El futuro secretario de Salud añadió que también pretendía un sistema que “sea líder en cura y prevención de enfermedades, y que sea basado en reglas de sentido común”.

El partido demócrata reaccionó de inmediato, y el nuevo líder en el senado, Charles Schumer, dijo que poner a Price al frente del departamento de Salud equivalía a “pedir al zorro que cuide del gallinero”.

En el Congreso y como presidente del comité Presupuestario de la Cámara baja, Price ha sido una de las voces más críticas con la reforma sanitaria y uno de los que ha propuesto otro modelo distinto al elegido por Obama, que busca la expansión de la cobertura pública del Medicaid y obliga a los estadounidenses a obtener un seguro médico privado si se lo pueden permitir.

Sin embargo, revocar el sistema de salud no sería fácil.
Los motivos de ello son varios. En primer lugar, la revocación tendría repercusiones políticas y financieras adversas para Trump.

En segundo lugar, aun con las actuales mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y en el Senado, sería difícil revocar la ley en su totalidad, ya que incluye no solo el establecimiento de intercambios que facilitan la adquisición de seguros, sino medidas para el ahorro de costos y la mejora de la calidad.

Muchos profesionales sanitarios, sistemas de salud y contribuyentes dieron el visto bueno a estas disposiciones.
La revocación plena del Affordable Care Act despojaría a por lo menos 18 millones de estadounidenses de su cobertura sanitaria, lo que tendría un costo político y económico. Según el Commonwealth Fund, el costo para el gobierno federal se aproximaría a los $41 mil millones.


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