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Crisis de Bolivia se acentúa

Gobierno insistió ayer en minimizar los resultados de los referendos de Beni y Pando

La Paz
EFE

La crisis política de Bolivia se acentúa progresivamente ante el avance del proceso autonomista liderado por opositores al presidente Evo Morales y la aprobación de los nuevos estatutos de Beni y Pando, que el Gobierno no reconoce.
Con Beni y Pando, que proclamaron el pasado domingo sus estatutos tras la celebración de sendos referendos -ta
mbién ilegales para el Gobierno-, son ya tres las regiones bolivianas que han decidido avanzar en el autogobierno en oposición al proyecto constitucional de Morales.
La oriental Santa Cruz, el departamento más próspero del país, fue la primera región en aprobar su estatuto el pasado 4 de mayo y el 22 de junio está previsto que Tarija (sur) celebre otra consulta con el mismo propósito.
El Gobierno insistió ayer en negar la validez de estos procesos y en minimizar los resultados de los referendos de Beni y Pando, al considerar que la participación fue baja, lo que refleja “un rechazo contundente” a los prefectos (gobernadores) de estos departamentos.
Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, aseguró que “nunca antes” había visto “un estado de rebeldía ciudadana” como el que, a su juicio, muestran los resultados en estos departamentos contra sus líderes regionales.
El Gobierno se declara partidario de las autonomías, pero “bajo un orden constitucional” y propone a la oposición impulsar un
a ley que regule este proceso y que incluya elecciones a consejeros departamentales, quienes se encargarían de elaborar los estatutos.
Pero el diálogo y las posibilidades de concertación entre el Ejecutivo y los prefectos opositores de la “media luna” (como se denomina al territorio que integran Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija) parecen de momento improbable.
De hecho, los prefectos de estas regiones y la principal fuerza política opositora, Podemos (derecha), se han negado a participar en la última mesa de diálogo convocada por el vicepresidente Álvaro García Linera, en la que sí se han sentado otros partidos políticos y mediadores como la Iglesia y diplomáticos de países vecinos.
Analistas consultados ayer por Efe coincidieron en subrayar la “tozudez” y “obcecación” del Gobierno de Morales por no
modificar su discurso, a pesar de que el proceso autonómico “avanza fuerte y a grandes pasos” y la “media luna” refuerza sus posiciones.
También destacaron que la consolidación del movimiento autonómico -que podría extenderse a otras regiones como Cochabamba y Chuquisaca- debilita cada vez más al Gobierno y le deja “arrinconado en la zona occidental del país”, en opinión de la politóloga Ximena Costa.
Otro analista, Jorge Lazarte, consideró que la actitud del Gobierno “complica” cada vez más la vida de Bolivia, donde además se espera la celebración, el próximo 10 de agosto, de un referendo para que los ciudadanos decidan si Morales, su vicepresidente y los prefectos regionales continúan o no sus mandatos.
La convocatoria de esta consulta fue aprobada por el Senado, controlado por Podemos, a principios de mayo de forma sorpresiva, al tratarse de una iniciativa que planteó el propio Morales en diciembre de 2007, pero que había quedado paralizada en la cámara baja.
Estos analistas dudan de que finalmente se celebre esta consulta “revocatoria” que, según Costa, ya “no entusiasma” ni al Gobierno ni a la oposición.
Argumenta que conlleva riesgo para ambas partes, especialmente para Morales porque, aunque salga ratificado, será difícil, en opinión de Costa, que consiga el mismo apoyo que obtuvo en las elecciones de 2005 (53,7%).
Para desenredar la complicada madeja de la crisis boliviana, otras voces como Lazarte siguen apelando a la mediación de terceros, como la Unión Europea, pero que tengan una participación “activa” porque cada vez es más difícil, según este analista, que “Bolivia se ponga de acuerdo consigo misma”.
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