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¿Crees en tus creencias?


Si cambias la manera de pensar cambiarás tu manera de vivir, dice un precepto bíblico. Desdichadamente, hay organizaciones deportivas que transitan hacia su deterioro paulatino porque quienes las dirigen no cuestionan ni innovan los dogmas que las rigen.
Las creencias liberaran o encarcelan la imaginación, estancan o aceleran el desempeño, detonan el temor o el atrevimiento. Poco a poco los equipos las van construyendo como plataforma para intentar alcanzar lo que creen posible. A veces se conforma una especie de telaraña enredada y pegajosa de convicciones. Así como algunas arañas tragan partes de su propia telaraña para sustituirlas por otras más fuertes, hay equipos con urgencia de reemplazar sus creencias limitantes.
Los miembros de los equipos se comportan según lo que suponen que se permite. Por eso es útil que periódicamente hagan un alto en el camino para actualizar el código de creencias que guía sus conductas colectivas. No sería extraño que descubrieran en la obsolescencia de algunas de ellas, la razón de sus círculos viciosos, resultados erráticos y prisiones mentales.

Cuestionar y cambiar modos de pensar conducirá a nuevos rumbos. Pese a que algunos los desean lejos, los críticos ayudan en el escrutinio de lo que se considere realidad. Según B. Russell, “el hombre es un animal crédulo, y debe creer en algo; en la ausencia de buenas bases para creer, estará satisfecho con malas”.
No se trata de vivir en un estado caótico de duda permanente. Pero es un hecho que a veces se cree, por ejemplo, que una persona es insustituible. Hay convicciones que consolidan tradiciones improductivas, estructuras burocráticas, políticas paralizantes y procedimientos que aniquilan la innovación.
Cada vez son más las organizaciones deportivas que se atreven a derribar obstáculos al pensamiento creativo para funcionar con modelos contrapuestos a lo convencional: profesionalización, desempeño rentable, uso del buen talento externo aunque este no sea del agrado de sus dirigentes, y proactividad para cooperar entre todos los niveles o áreas.
Identifique las cinco creencias de mayor impacto en el comportamiento en su equipo. ¿Puede seleccionar tres que si se cambiaran por otras transformarían con contundencia los resultados y el ambiente de trabajo? ¿Qué hará usted al respecto? La naturaleza humana es nacer para crecer y esto es imposible sin la humildad para replantear si, en verdad, “creemos en nuestras creencias”.

German Retana
german.retana@incae.edu

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