Emilio Bruce

Emilio Bruce

Enviar
Viernes 3 Enero, 2014

Quienes hicieron los juicios mediáticos y lograron convencer a los costarricenses de la deshonestidad de la clase política nunca midieron las consecuencias de echar a todos en un mismo saco, a los buenos y a los malos


Sinceramente

¡Credibilidad perdida!


A lo largo de unos cuantos años el país ha tenido oportunidad de verse informado de manera continua e insistente de cómo Costa Rica tiene presuntamente una clase política podrida. Delincuentes y maleantes de cuello blanco, estafadores y ladrones, jerarcas que hacen negocios con sus influencias, incurren en peculados, reciben comisiones y dádivas son la descripción de los políticos de este país, según quienes sostienen estas tesis de manera pública. Esta campaña ha sembrado en el inconsciente del costarricense el repudio profundo hacia quienes han dirigido el país desde todos los partidos que han ejercido gobierno o bien han elegido diputados a la Asamblea Legislativa, aunque nunca hayan sido condenados judicialmente. Buenos y malos juntos en un saco, producto de generalizaciones muy peligrosas que han creado leyendas urbanas.
Los medios no han puntualizado pruebas, han generado rumores. Los juicios mediáticos han destazado el liderazgo político nacional. Al producirse discrepancias entre el veredicto judicial y la condena mediática, el público televidente o lector señala que el tribunal falló, que la impunidad reina en el país, ya que los medios han logrado investigar, acusar y condenar sin más, y que “los tribunales corruptos” no coinciden con los medios por razones de influencias y política… Se destruyó la credibilidad. Se destruyó la presunción de inocencia.
La legitimidad del liderazgo político del país ha sido despedazada y el sistema político sin credibilidad ante grandes sectores de la población, se encuentra a merced de sus adversarios. Lamentablemente ha habido corrupción, ha habido negociados y se han dado casos vergonzosos.
Creo que el país debe reflexionar de manera seria sobre lo acontecido. Debemos los costarricenses tener tolerancia cero ante la corrupción. También debemos dejar a los tribunales los juicios. La prensa debe denunciar mas no juzgar y menos condenar como lo ha hecho. La credibilidad se ha destruido y hay que reconstruirla. Se debe de predicar con el ejemplo siempre.
Creo que resulta fundamental para el país, su forma de vida y el mejor bienestar de los costarricenses dejar claro que una cosa es el conjunto de personas cuestionadas y otra el sistema económico, social y legal vigente. Uno no implica el otro. La titularidad del liderazgo del país es una cosa y el sistema es otra. Los costarricenses no pueden ni deben de cuestionar democracia y economía social de mercado a la sombra de los delincuentes comprobados. Si no son capaces los partidos y sus líderes de lograr esta clara diferenciación, la suerte del sistema será la suerte de los cuestionados. Se van a acabar los dos.
Quienes hicieron los juicios mediáticos y lograron convencer a los costarricenses de la deshonestidad de la clase política nunca midieron las consecuencias de echar a todos en un mismo saco, a los buenos y a los malos. Las consecuencias políticas, económicas, sociales, humanas, nunca las vieron venir ni las midieron. Cambiemos el país para bien. Cambiémoslo ya. La credibilidad ha sido destruida y entre todos debemos reconstruirla.

Emilio Bruce
Profesor
[email protected]