Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 5 Abril, 2011


Reflexiones:
Crecimiento en vilo


El claro-oscuro económico de nuestro tiempo es cada vez más marcado. La vulnerabilidad del crecimiento económico, claramente volátil y disperso es clara para el país. El empuje inicial de la industria y la agricultura se ha desacelerado, e inclusive tiende a revertirse en los últimos meses, al tiempo que los servicios crecen a tasas moderadas y sostienen aún el indicador en niveles positivos posteriores a la crisis, pero mucho menos ambiciosos a los proyectados por las autoridades del Banco Central al iniciar 2011.
Las autoridades del Central y del Gobierno se tropiezan con una economía mundial que no termina por recuperar su rumbo, al tiempo que se elevan los precios del petróleo y de los alimentos al calor de nuevos conflictos bélicos y mayor vulnerabilidad de la oferta energética y alimentaria global.
Lo anterior pone en vilo el crecimiento de Costa Rica, una economía con alta vulnerabilidad en lo fiscal, fuertes presiones a la apreciación cambiaria y que no ha podido, a diferencia de nuestro vecino del sur, desatar los nudos de la tramitomanía y la burocracia en materia de inversiones públicas estratégicas que estimulen el crecimiento.
En 2009 y 2010 la economía creció de nuevo al amparo del gasto público y con mayores márgenes de endeudamiento externo, sin embargo, la presión fiscal es insostenible entre otros aspectos, por la espiral salarial pública y la debilidad en la gestión tributaria. En 2011 se inician las políticas contra cíclicas de ajuste en lo fiscal, tendientes a equilibrar las finanzas públicas, esto restringe los márgenes de expansión en la demanda interna pública para lo que resta de la administración Chinchilla, de no contarse con un milagroso acuerdo en materia de nuevos impuestos.
Por el lado de la oferta, pareciera que la fortaleza expansiva de las exportaciones sigue siendo muy vulnerable ante la apreciación cambiaria y los estrechos márgenes de expansión de la economía mundial. El turismo y el comercio internos, si bien parecen fortalecerse luego de un largo estancamiento de casi dos años, no muestran fortalezas suficientes para sostener a mediano plazo la tendencia del crecimiento económico.
Estamos de nuevo en la disyuntiva entre crecimiento y estabilidad, tan trillada en el acontecer económico de los últimos treinta años. Ni el milagro exportador prometido al calor de las luchas del TLC, ni el gasto de gobierno salvador al amparo de la crisis económica, han podido generar un despegue fuerte de nuestro crecimiento económico.
Apuntar en serio a la inversión en ciencia y tecnología es sin duda la única respuesta que queda si se mira el horizonte y la experiencia internacional, pero tampoco es fácil de ejecutar, sin un fortalecimiento de la institucionalidad y un plan claro y estratégico para el sector. En tanto, nuestro crecimiento sigue en vilo.

Leiner Vargas Alfaro
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