Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 30 Noviembre, 2015

Para acelerar el crecimiento y generar empleo es indispensable incentivar la inversión privada

Disyuntivas

Crecimiento, empleo y el XXI Informe del Estado de la Nación

El recién publicado XXI Informe Estado de la Nación viene a recalcar la importancia de algunos de los problemas que nos agobian y la urgencia de adoptar soluciones. Señala no más iniciando: “La presente edición reitera esas alertas (de informes anteriores), ahora con un sentido de mayor urgencia, pues el balance del 2014 muestra una nueva erosión de la sostenibilidad económica, social y ambiental, y más entrabamiento político”, y advierte: “Esta es una situación vulnerable, tensa y peligrosa”.
De forma muy adecuada, este informe destaca los problemas del desempleo y el bajo crecimiento de la economía, que están ligados e impactan negativamente la pobreza y el bienestar.


Crecemos poco y cada vez más lentamente. Entre 1992 y 2013 el PIB de Costa Rica creció 4,9% anualmente. Pero desde ese último año estamos cada año más por debajo de esa tasa de aumento. Este año el BCCR estima que el aumento será de solo 2,8%.
El Estado de la Nación analiza los componentes de la demanda. La inversión pública y la privada son los componentes que en mayor medida han contribuido a disminuir el crecimiento. Es claro que su menor dinamismo no solo afecta el PIB actual sino también la capacidad de crecer en el futuro y la creación de empleo. La inversión del gobierno central, además, según el presupuesto recién aprobado, volverá a disminuir el año entrante. También nuestras exportaciones vienen disminuyendo en 2014 y en 2015.
Como bien sabemos, el principal mecanismo para disminuir la pobreza es la generación de empleos en el sector formal que cumplan con los salarios mínimos y las garantías sociales. El mercado de trabajo genera el 80% del ingreso de los hogares. Este XXI informe nos recuerda una muy negativa peculiaridad de nuestro desarrollo reciente: “Costa Rica es la única nación centroamericana que no ha logrado bajar la tasa de desempleo desde la crisis del 2009”. Además en los últimos años la generación de nuevos puestos de trabajo ha disminuido.
Por otra parte, el aumento de plazas laborales ha sido diferente según actividades y según las calificaciones de los trabajadores. En 2013 y 2014 se disminuyó en 35 mil el número de puestos para trabajadores no calificados mientras aumentaron en 54 mil las plazas para personal calificado.
La tasa de desempleo se ha mantenido alrededor de 8,5% según la Encuesta de Hogares en los últimos tres años. La Encuesta Continua de Empleo en promedio ha estado en más de 9,5%. Es el nivel más alto después de la crisis de inicios de los ochenta, y se da, como hemos visto, cuando la tasa de crecimiento del PIB es muy baja.
El Estado de la Nación indica: “Esta situación es preocupante para el país y ayuda a entender el estancamiento de la pobreza y la alta desigualdad de ingresos. La generación de más y mejores empleos es esencial para hacer frente a esos problemas y apuntalar un crecimiento económico inclusivo”.
Para acelerar el crecimiento y generar empleo es indispensable incentivar la inversión privada. Y ello depende de las expectativas de rentabilidad y riesgo que hoy lucen deterioradas por la incertidumbre fiscal, los costos elevados y la ineficiencia de los servicios públicos, el bajo crecimiento de la productividad y la carencia de adecuada infraestructura.
Esas son las áreas que requieren atención urgente para promover el crecimiento y la justicia social.