Nuria Marín

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Lunes 28 Enero, 2008

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Nuria Marín

Las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos pasarán a la historia como un paso de madurez en el ejercicio democrático y el avance hacia nuevos niveles de reconciliación, al contar con un candidato afroamericano, Barack Obama, y una mujer, Hillary Rodham Clinton, con posibilidades reales de ser electos como la o el próximo presidente.
Detrás de la candidatura de Barack Obama existe un camino de luchas, derramamiento de sangre y lentos avances en pro de la obtención y ejercicio efectivo de la ciudadanía de los afroamericanos. Es una lucha de más de 140 años, que parte con la abolición de la esclavitud y el logro de una ciudadanía en el papel (Enmiendas 13, 14 y 15 de la Constitución Política) que en la práctica ha enfrentado frecuentes obstáculos. Entre ellos, las acciones de organizaciones supremacistas como el Ku Klux Klan o bien la interpretación de la Corte Suprema de Estados Unidos (1896) en el caso Plessy vrs Fergusson que aceptó como válido el principio de “separados pero iguales”, base angular de la segregación contra los afroamericanos por más de medio siglo.
La segregación significaba, entre otros: colegios, mejores asientos en el transporte público, trabajos de calidad, o bien baños y/o restaurantes reservados a los blancos. No fue hasta la resolución del caso Brown vrs la Junta de Educación de Topeka, Kansas (1954), cuando finalmente se declaró inconstitucional la segregación y se decretaron drásticas medidas para su implementación, pues la medida generó oposición, incluso violenta, de algunos focos en la población.
Recordemos las imágenes de un valeroso grupo de estudiantes que, para hacer efectivo su derecho, tuvieron que ser escoltados por el ejército para poder ingresar en un colegio de blancos en Little Rock, Arkansas (1957), o bien la valentía de Rosa Parks, cuya negativa a ceder su asiento en un bus, le significó su arresto y condena, acción que desató el boicot a la línea de buses de Montgomery, Alabama, por 381 días, hecho fundamental en el movimiento pro derechos civiles que a la postre llevaría a la aprobación de las leyes de Derechos Civiles en 1964 y de Derechos de Voto de 1965.
Precisamente, el lunes pasado se celebró el 40 aniversario del asesinato del reverendo Martin Luther King Jr., mártir del movimiento pro derechos civiles, y quien siempre será recordado por su disertación “Tuve un Sueño”, en el que expresaba su anhelo por un país en el que sus ciudadanos vivan su credo fundacional de igualdad real para todos y una nación en la que las personas puedan ser juzgadas no por el color de su piel, sino por la fortaleza de su carácter.
Como vemos, con la candidatura de Obama, Estados Unidos ha ganado independientemente del resultado de las primarias al evolucionar hacia una sociedad con mayor equidad y tolerancia a la diversidad. A esto se suma los también importantes avances que conlleva la candidatura de Hillary Rodham Clinton, tema de nuestra próxima columna.

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