Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 26 Octubre, 2015

Debemos darle la bienvenida al Plan Impulso que recién presentó el presidente Solís
 

Disyuntivas
Crecer depende de nosotros, cada vez más

Las previsiones de crecimiento presentadas por el FMI en su reciente reunión en Lima son muy preocupantes para América Latina.
El estimado de aumento del PIB mundial se reduce en 0,2 puntos porcentuales (pp) respecto al de julio, que a su vez ya había bajado en igual cantidad comparado con abril. Ahora se estima para 2015 en un 3,1%, lo cual significa 0,3 pp menos que en 2014, cuando ya se había experimentado una baja.


El mayor ajuste se da en las economías emergentes y en desarrollo, que tendremos una disminución de 0,6 pp respecto a 2014. Latinoamérica, que era la región con menor crecimiento según el estimado de julio (0,5%), es la que más disminuye su crecimiento, perdiendo 0,8 pp y experimentando una reducción de su PIB de 0,3% frente a un crecimiento en 2014 de 1,3%.
Como sabemos, la pauta de crecimiento es muy diferente entre zonas y países de América Latina. La caída en el crecimiento se da principalmente en los países exportadores de petróleo, alimentos y minerales de América del Sur, por la pérdida de precio de esos bienes y por la desaceleración de China, su principal mercado.
También por la caída de 10% en la producción de Venezuela y de 3% en la de Brasil (este último el mayor mercado regional) y su efecto en sus países socios en la integración de Suramérica
Los países de Centroamérica y el Caribe más bien nos vemos favorecidos por una importante mejora en los términos de intercambio y tenemos la ventaja de una mayor concentración de nuestro comercio con EE.UU.
Para los países de SICA, el crecimiento estimado en esta última ocasión por el FMI es de un 4%, pero siempre acusa una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto al año anterior.
En este grupo, Costa Rica está abajo del promedio con un  crecimiento estimado por el FMI de 3%, difícil de alcanzar si tomamos en cuenta que al segundo trimestre el crecimiento anual fue de un 2,5 y en julio y agosto el IMAE apenas anda arriba de 2. En Centroamérica solo estamos por encima de Belice y El Salvador.
El FMI señala para la región que algunas de las prioridades clave son aumentar la participación en los mercados de trabajo formales e incrementar la productividad. Evidentemente esto se aplica para Costa Rica, dado que experimentamos una de las más altas tasas de desempleo de la historia reciente,  una gran proporción de informalidad y en este siglo hemos experimentado un menor e insuficiente crecimiento de la productividad.
En estas condiciones de la economía mundial y regional,  con expectativas de un reducido crecimiento del PIB para los próximos años (0,8% crecimiento del PIB para América Latina en 2016) con una expectativa también de bajo crecimiento para el comercio mundial y tasas de interés crecientes en los EE.UU., la tarea de crecer más aceleradamente recae cada vez con mayor peso en nosotros mismos.
Por eso debemos darle la bienvenida al Plan Impulso que recién presentó el presidente Solís,  que me trae muchos recuerdos, y no solo por usar el nombre del Programa Impulso que nosotros planteamos ante la crisis financiera punto com, que explotó en los mercados bursátiles en el año 2000. 
Analizar sus virtudes y omisiones  será tema para otra ocasión.

Miguel Ángel Rodríguez