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Fernández y Chávez suspenden reunión con Morales por protestas
Crece tensión en Bolivia

Clima de confrontación se intensificó en varias regiones cuando faltan cinco días para el referendo revocatorio

La Paz
EFE

Los presidentes de Argentina, Cristina Fernández, y Venezuela, Hugo Chávez, suspendieron ayer una reunión con su colega boliviano, Evo Morales, en Tarija por las protestas contra el mandatario indígena en esa región sureña, dentro de la ola de conflictos desatada en el país.
El clima de confrontación se intensificó ayer en varias regiones de Bolivia, que el próximo domingo celebrará un polémico referendo sobre los mandatos de Morales, su vicepresidente, Álvaro García Linera, y ocho de los nueve prefectos (gobernadores) del país.
A cinco días de esta consulta, el gobernante boliviano tenía previsto reunirse ayer en la capital de Tarija con Cristina Fernández y con Hugo Chávez, para afianzar las relaciones de los tres países y suscribir acuerdos en materia energética, principalmente.
Pero unas horas antes de la cita, un grupo de personas encabezado por el opositor Comité Cívico tarijeño se enfrentó con la policía en el aeropuerto de esa ciudad, y los agentes emplearon gases lacrimógenos cuando la turba intentó asaltar la pista del aeródromo.
Testimonios de ciudadanos recogidos por las radios locales señalaron que el presidente Morales “no es bien recibido en Tarija” y c
alificaron su visita de “provocación”.
Tarija es uno de los cuatro departamentos de mayoría opositora que aprobaron sus estatutos de autonomía en unos referendos celebrados entre mayo y junio pasados, y que son considerados “ilegales” y “secesionistas” por el Gobierno .
Morales explicó ayer en un acto en la localidad de Villa Montes que decidió cancelar la reunión con Fernández y Chávez para no caer en las provocaciones de sus opositores que, según dijo, “cada vez se reducen más, pero son más radicales”.
Desde Buenos Aires, el presidente de Venezuela atribuyó las protestas en Tarija a una “avanzada de piquetes de un fascismo propio de las peores épocas” y responsabilizó directamente a Estados Unidos de estos conflictos.
“Eso indica que el imperio (Estados Unidos) no debe ser subestimado, y menos cuando entra en fase de desespero, que es capaz de cualquier cosa”, agregó Chávez.
En el frustrado encuentro de Tarija, la presidenta Fernández tenía previsto, según dijo Morales, “re-garantizar” a Bolivia un préstamo de $450 millones para la construcción de una planta petrolera en el sur del país.

Esta nueva instalación, que separará los componentes líquidos del gas natural exportado a Brasil y Argentina, tendrá una capacidad para procesar 1.200 millones de pies cúbicos diarios de gas y producir 2 mil toneladas diarias de etano, 1.800 toneladas diarias de gas licuado de petróleo y 600 barriles diarios de gasolina.
Por su parte, Chá
vez iba a anunciar un proyecto para la instalación de una planta petroquímica y otro en materia de vivienda conocido como “petrocasas”, financiado con recursos petroleros.
A los incidentes de Tarija se sumó ayer otro violento enfrentamiento en el departamento de Oruro entre la policía y mineros de Huanuni, el yacimiento de estaño más grande de Bolivia, que bloqueaban una carretera que une a La Paz con Cochababamba y Santa Cruz.
En este conflicto, que aún continúa, dos mineros han muerto y 30 más han resultado heridos, según informaron los medios locales.
Los mineros de Huanuni respaldan la demanda de una nueva ley de pensiones planteada por la Central Obrera Boliviana (COB) que, tras los sucesos de Oruro, anunció que intensificará sus protestas.
También ayer, dirigentes del Magisterio, otro de los sectores que participan en la movilización de la COB, mantenían cortada una carretera en Cochabamba que fue desbloqueada, según imágenes de la televisión, por campesinos y cocaleros afines a Morales.
Además, los discapacitados bolivianos protagonizan protestas en varias ciudades para exigir una pensión anual de 3 mil bolivianos (273 euros).
Otra de las protestas que se viven en Bolivia tiene como protagonistas a los líderes cívicos de la oriental región de Santa Cruz y a varios prefectos opositores, que han iniciado una huelga de hambre para reclamar al Gobierno la devolución de la renta regional petrolera.
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