Crece preocupación por estabilidad social en China
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Crece preocupación por estabilidad social en China

Shanghai -- Wen Jiabao, primer ministro de China, se ha comprometido a asegurar la “estabilidad social” ahora que el gobierno calcula que hasta 30 millones de trabajadores rurales que emigraron para trabajar en fábricas o tomar empleos en el sector urbano de la construcción podrían quedarse sin ingresos.
“Lanzaremos campañas intensivas para asegurar la seguridad pública y mantener la ley y el orden”, dijo Wen al Congreso Popular Nacional en Pekín el 5 de marzo. El desempleo chino es de alrededor del 9,4%, según un cálculo de la Academia China de Ciencias Sociales, más del doble que la cifra gubernamental de marzo del 4,3% para los desempleados urbanos registrados que monitoriza formalmente. A la carga se suman los 6 millones de graduados chinos que entran al mercado laboral este año.

La demanda de trabajo es tan elevada que 5 mil estudiantes pelearon en una feria de empleo en Shanghai en marzo por 400 empleos disponibles en el sector de funerales. Una mujer con un título de administración pidió un empleo como asistente de funerario para “maquillar el rostro de muertos”, según los medios estatales. El atractivo: una paga de 4 mil yuanes ($585) al mes, equivalente a lo que habría podido ganar en un trabajo de oficina hace dos años.
Según las pautas mundiales, China está creciendo velozmente: su expansión del 9% en 2008 hizo del país el de mejor desempeño entre las 10 principales economías del mundo. El crecimiento del producto interno bruto chino cayó al 6,1% en el primer trimestre de este año, de todos modos una expansión superior a la del resto de los países aunque la recesión mundial ha reducido la demanda de artículos fabricados en China.
No obstante, a los líderes del país les preocupa el control del descontento público, al tiempo que se acerca el vigésimo aniversario de la represión del movimiento democrático en la Plaza de Tiananmen.
“Este es un año muy delicado”, dice Jimmy Lai, responsable ejecutivo de Next Media Ltd. de Hong Kong, a quien el gobierno chino prohibió la entrada a la China continental en 1994 después que él condenó a los líderes de Pekín por sofocar el movimiento democrático. “Si la economía sufre una implosión, el riesgo de inestabilidad es alto”, dijo Lai, de 59 años, fundador de la cadena de ropa de Hong Kong Giordano International Ltd., que se vio obligado a vender sus acciones de Giordano luego de que el Gobierno cerró sus tiendas en la China continental en represalia por sus críticas.
Jing Ulrich, director de renta variable china en JPMorgan Chase & Co., pronostica que China, que ahora es la tercera economía mundial, rebasará a Estados Unidos como la primera economía en 20 años.
Independientemente de cuando o si China se convertirá en la mayor economía mundial, las nuevas realidades del poder financiero mundial están volviéndose evidentes, dice Donald Straszheim, ex economista jefe de Merrill Lynch & Co. que dirige Straszheim Global Advisors de Los Ángeles, una consultoría para inversores en China. “Estados Unidos y China son el G-2”, dice.
Para lograr los niveles de crecimiento requeridos para expandir sus fábricas, limpiar su medio ambiente y financiar una red de seguridad social prometida, el gobierno debe impulsar el gasto de sus 1.350 millones de consumidores. El consumo privado representa sólo el 35% del producto interno bruto de China, alrededor de la mitad que en Estados Unidos, según datos oficiales.
El gobierno chino está tan ansioso de impulsar el consumo que ahora otorga subsidios y ayudas fiscales para bajar el precio de unos 20 artículos de consumo, como automóviles, motocicletas, ordenadores y teléfonos móviles. En Shanghai y otras ciudades importantes, el gobierno local incluso reparte cupones de compra. “Necesitamos expandir vigorosamente la demanda nacional, incluso la demanda de los consumidores”, dijo Wen al Congreso Popular Nacional.
Dichos incentivos ayudaron a las ventas minoristas a crecer un 15% en el primer trimestre.
Howard Wang, que supervisa $12 mil millones como director del equipo de China Mayor en la división JF Asset Management de JP Morgan, dice que no hay posibilidades de que se repita otro Tiananmen. “La estabilidad social y la estabilidad del gobierno dependen críticamente del impulso a la economía “, dice Wang. “Pero China tiene ahora una gran clase media interesada en la estabilidad del país, y eso cambia la dinámica”. Más de 300 millones de personas, casi un cuarto de la población, han salido de la pobreza desde 1978, según un cálculo de la Organización de las Naciones Unidas.
No obstante, incluso durante el auge de 2005, China tuvo que lidiar con 87 mil manifestantes, según el Ministerio de Seguridad Pública. China Daily, diario controlado por el Gobierno, informó en marzo que la crisis económica casi duplicó el número de disputas laborales. Ahora huelgas de más de 1 mil personas ocurren todos los días tan solo en la provincia industrial de Guangdong, dice Han Dongfang, líder de las protestas de Tiananmen que estuvo encarcelado por dos años. Han conduce programas de radio en Radio Free Asia, una emisora de Hong Kong financiada por Estados Unidos, en los que los trabajadores hablan sobre los problemas laborales en la China continental.
La palabra china para crisis está conformada por dos caracteres: “wei” que significa peligro y “ji”, que denota oportunidad. Al tiempo que los líderes de China combaten la recesión mundial y buscan controlar el descontento político, los inversores apuestan a que ji pesará más que wei.

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