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Lunes 25 Abril, 2011

Creaciones intelectuales: un bien para todos

Con gran optimismo se celebra mañana, 26 de abril, el décimo aniversario del Día Mundial de la Propiedad Intelectual; digo con gran optimismo, pues recientemente la Organización Mundial de Propiedad Intelectual ha revelado un incremento importante de nuevas solicitudes de registros en 2010.
Desde hace años hemos estado promoviendo activamente a los empresarios proteger las creaciones que producen desde sus empresas, especialmente a aquellos que están constantemente sacando al mercado productos novedosos y comercializando su talento porque, cuando se habla de un tema intangible como lo es la propiedad intelectual (PI), queda difícil cuantificar cuánto puede costarle a este emprendedor no tener protegidos sus activos de PI, pues sus efectos no se resumen únicamente al productor, sino que tiene alcances en toda la cadena económica. Afecta a la empresa productora, a sus trabajadores, al consumidor y finalmente los ingresos fiscales.
Un ejemplo claro es el problema de la falsificación y la piratería, si bien cuantificar el alcance y los efectos económicos del comercio de productos falsificados sigue planteando dificultades, dicha práctica afecta a casi todos los sectores económicos que dependen de la creatividad y la innovación y que está generalizada en todas las economías.
Formular un marco estratégico para tratar de un modo eficaz la falsificación y la piratería y el uso de activos protegidos, plantea desafíos importantes. Se requiere una intervención en materia legislativa, policial, aduanera, judicial, tecnológica, de salud pública, de propiedad intelectual y de impulso al desarrollo.
Además, la conciencia y educación de los consumidores, resulta crucial para detener esta práctica.
Por ello es importante que las empresas consideren la protección de sus activos como una inversión a largo plazo, que no solo les generará beneficios tangibles sino también intangibles que favorecen su competitividad.
Es parte de la responsabilidad social de una empresa brindar una garantía al consumidor; ofrecer un producto debidamente registrado, sabiendo que la persona que realizó el diseño o la creación, recibió la debida protección y reconocimiento sobre su creación, conocer los orígenes del producto que consumen y tener la seguridad de que los mismos han cumplido con todas las regulaciones de ley tanto en el aspecto social como en el económico.
La educación y la sensibilización en la labor de cultivar el respeto por la PI es responsabilidad de todos. Desarrollar un sistema equilibrado y accesible de PI que recompense la creatividad, estimule la innovación y contribuya al desarrollo económico, salvaguardando el interés público, es un reto que debemos asumir si queremos mantener un sistema que genere ganancias a todos los sectores y qua a la vez premie el talento y el esfuerzo de sus creadores.

Arnaldo Bonilla
Especialista en propiedad intelectual