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Sábado 24 Marzo, 2012

Creación de imagen, una tarea prostituida

Sí, prostituida. Lo siento por quienes se incomodan cuando se dice algo así. Dejando de lado la doble moral y el susto a palabras “escandalosas”, creo que el excesivo manoseo a una especialidad de la comunicación como lo es la creación de imagen hace que corra el riesgo de caer en el desprestigio.
Desde el momento en que el ser humano constituye sociedades, ha necesitado de reconocimiento, de que se le identifique, de tener su marca personal. Por esto todos generamos y emitimos acciones para que nuestros “cercanos” y no tan cercanos nos perciban. Por muchos años este proceso estuvo a la deriva, nadie tomaba “académicamente” en serio el estudio de la imagen.
No es sino, desde mi punto de vista, cuando en Estados Unidos se da el debate televisivo entre John F. Kennedy y Richard Nixon, en 1960, que se comienzan a disparar ideas, inquietudes y propuestas de por qué debemos mejorar lo que se ve de nosotros. Este debate inquietó a los políticos, a los comunicadores y al ciudadano en general, ya que se comprobó que el mensaje no solo tiene forma de palabra. Los estímulos verbales y no verbales son los que crean la percepción de mi “yo” ante los “otros”.
Tal vez el miedo a ser considerados “light”, en muchos estudiosos de la comunicación, ha permitido que el tema de la imagen se utilice en muchos otros campos, dando como resultado que cambios cosméticos se consideren una reingeniería de imagen.
No es extraño ver como programas de televisión nos enseñan y venden la idea de “cambios de imagen” para ser aceptados y mejores. ¡Pero ojo! Ponernos los pelos rojos, cortarnos la piel que sobra luego de una dieta loca o bien darnos un mazazo en la nariz no es creación de imagen.
Sin embargo, esas soluciones podrían ser parte de lo que nosotros como comunicadores entendemos como creación de imagen. ¿Qué digo con esto?, que muchas veces algunos cambios cosméticos y de salón pueden ser importantes, pero craso error creer que eso es un proceso de creación de imagen pública.
Crear una imagen es un proceso delicado, minucioso y sobre todo debe estar en manos de profesionales de la comunicación, quienes tendremos la autoridad para valorar la necesidad de cambios cosméticos.
Como decía al inicio, ese proceso “prostitutivo” (palabra que no existe, pero simpática) ha contribuido para que gente muy respetable, profesionalmente, rehúse a someterse a un proceso de creación de imagen. Y se entiende, ya que se tiene la mala lectura que este proceso es para mentir a la gente y presentar un personaje que no existe. Pero aquí esta el reto que tenemos como estudiosos del tema: demostrar que crear imagen es dar un “plus” a la esencia de la persona o de la institución. ¡Jamás mentir!
Crear imagen es lograr una sintonía de nuestros mensajes verbales y no verbales; es provocar admiración, interés, emoción y empatía con nuestro proyecto y con nuestra misión.

Carlos F. Quesada
Comunicador-politólogo