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Jueves 17 Abril, 2014

He sido testigo de cómo se hacen movimientos en las carteras con el fin único, despiadado y anti-ético de cobrar comisiones


Cotizo porque “no me queda de otra”

Hace unos diez días escuché conversar a dos empleados no cualificados de una empresa sobre la operadora de pensiones a la que cotizaban; uno de ellos decía que se había cambiado de operadora de pensiones (OPC) porque “le habían dado ganas de cambiarse”… naturalmente no espero que toda la población entienda este mercado, pero las razones para cambiarse de OPC definitivamente deberían ir en otra dirección.
Aunque los rendimientos históricos muestran resultados favorables respecto a la inflación, las inversiones de los fondos de pensiones, al cierre del mes anterior, alcanzaron cinco meses consecutivos de desaceleración en sus rendimientos reales… si seguimos a este ritmo, el efecto positivo del primer indicador será deprimido y, el sentido económico de nuestro sistema de pensiones seguirá perdiendo su razón de ser (nótese que dije económico, no social).
Tomemos el ejemplo de mi padre: tiene más de 36 años de trabajar y, mensualmente y desde hace muchos años, aparte de las disminuciones que se hacen a su salario por concepto de pensiones, lo veo ahorrar una proporción significativa de su salario neto en función de su vejez, precisamente porque está consciente de la no-viabilidad del mercado costarricense de pensiones y eso que está a menos de tres años de pensionarse… ¿Es eso justo?
Tomemos mi ejemplo: tengo 30 años, por lo que me queda otra vida de trabajo. ¿Cuál es la viabilidad del sistema de pensiones a 30 años plazo si hasta a tres años plazo la realidad es tan cruel? A como están las cosas, si pienso en esa respuesta desde una perspectiva de viabilidad financiera personal (no social), “mejor me siento a llorar”.
Definitivamente las composiciones de las carteras locales distan mucho de estar en función de estrategias y movimientos que procuren “carteras dinámicas” e “inteligentes”. Nuestro mercado es subdesarrollado no solo en profundidad, sino también (y peor aún) en gestión.
He sido testigo de cómo se hacen movimientos en las carteras con el fin único, despiadado y anti-ético de cobrar comisiones.
…Que el aumento en tasas de interés en colones, que la baja en los títulos del Gobierno, que años pasados han sido excepcionales y por eso ahora debemos conformarnos con las bajas, que la colocación de eurobonos hecha por Hacienda, bla bla bla, a mi entender eso solo demuestra que localmente no se tiene la capacidad administrativa para gestionar este tipo y esta magnitud de fondos.
Aún a marzo anterior, con la administración de 2,7 billones de colones en pensiones complementarias obligatorias, el 90% sigue estando en moneda local y un porcentaje significativo de ese 10% sigue sin conocer lo que es una cobertura cambiaria, ¡Qué increíble!
Cotizo porque “no me queda de otra”. Entiendo que muchos ciudadanos necesitan este apoyo de gestión de sus ahorros para la vejez. Entiendo que si no se recurre a la obligatoriedad, enfrentaríamos un problema social aún más serio que el de la no-viabilidad del sistema.
Pero lo mínimo que uno se merece es la administración ética y responsable de esos fondos por parte de aquellos en quienes estamos depositando nuestra “confianza”.

Alejandra Esquivel G.
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