Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 18 Diciembre, 2015

Son los “de a pie” la inmensa mayoría de la población. Carecen de privilegios, no reciben mayores beneficios de las convenciones colectivas que pagan entre todos

Sinceramente
¡Costarricenses de a pie!

En Cuba ser “de a pie” significa no ser parte del régimen, no recibir favores del Partido Comunista de Cuba y ser blanco del Gobierno y del Partido. El pueblo cubano señala a quienes son favorecidos como los “de gobierno”, y a quienes no lo son como los “de a pie”.
Un gran periodista, un “águila”, una gran personalidad, un Ministro de Comunicaciones laureado, un periodista tremendamente premiado, aunque muchos lo admiren como a un semidiós, sigue siendo un mortal falible.
Se le fueron las palabras, se le fueron expresiones populares que podían ser interpretadas como lesivas a las personas normales en Costa Rica.
Todos estamos claros en que él no quiso insultar, ni quiso dañar, ni indisponer a los costarricenses “de a pie” con el presidente ni con el gobierno. Cuanto yo interpreto es que él quiso decir que las personas más sencillas, las personas sin educación especial, los “caracoles”, los costarricenses menos ilustrados y profesionales no tenían el mismo entendimiento de la importancia del viaje, que los más versados de la élite política e intelectual a la que él pertenece.
¿Quiénes se sienten “de a pie” en Costa Rica? Pues todos: los que sufren, los que trabajan día a día, los que tempranito caminan al autobús para ir a sus trabajos, quienes llevan a las escuelas públicas a sus hijos o nietos, los que hacen las colas en el Seguro Social, los que llenan las iglesias y estadios y los que eligen a los presidentes de Costa Rica y a los diputados.
Son los “de a pie” la inmensa mayoría de la población. Carecen de privilegios, no reciben mayores beneficios de las convenciones colectivas que pagan entre todos. Son los “de a pie”, los comunes y corrientes, que conforman a Costa Rica y le dan vida.
Por eso al percibir un airecillo de menosprecio hacia su entendimiento, su capacidad de razonar y de entender el entorno, pues sintieron que se les insultaba. Los “de a pie” saben que se han equivocado a veces eligiendo, que en su bondad son abusados, que ponen los votos y pocas veces recogen los frutos.
Creo que del contraste de esferas en la que vive el ministro y donde vivimos el resto, del presunto menosprecio, de la subestimación aparente, se generaron reacciones como las vividas en estos días. A todos nos llegó.
Todos esperamos que el viaje a Cuba haya sido muy agradable. Los cubanos no tienen dinero para comprar, esa es su limitación básica. Ya Costa Rica en 2014 exportó 37,7 millones de dólares e importó de Cuba 36,7. Tienen grandes necesidades que satisfacer. Cuba carece de empresa privada, es más, no cree en ella. Como aliado para exportar al Caribe no es idóneo. Ya tenemos un tratado de libre comercio con Caricom, ellos no. Son ocurrencias.
Los viajeros algo aprendieron, comieron rico y bebieron mojitos, daiquirís y se tomaron “selfies” con alguno de los hermanos Castro, disfrutando del viaje.
No se está en Gobierno toda la vida. Pues, se dieron un gustito.

Emilio R. Bruce

Profesor
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