Costa Rica y su deuda ¿impagable?
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El Estado costarricense es una bomba de tiempo, donde endeudarse para pagar más deuda acelera la cuenta regresiva al estallido.

Se espera que este año el déficit sea menor que en 2015; sin embargo, el esfuerzo hecho hasta aquí ha sido tapar el sol con un dedo.
La deuda llegó a representar el 287% de los ingresos del país el año pasado, al contabilizar la recaudación impositiva y otras entradas, cuando el punto máximo recomendado por los organismos internacionales es el 250%.
Se trata de una forma distinta de analizar la deuda, por cuanto siempre se compara con el Producto Interno Bruto (PIB), sin embargo, es el Estado el que paga directamente la deuda y no el conjunto del país, y lo que se observa es una situación delicada.

Con la negativa de la oposición de aprobar una reforma fiscal que genere nuevos ingresos, y el rechazo del gobierno a un recorte del gasto que terminaría en una crisis política, la próxima administración lleva las de perder.
Entre 2018 y 2021 vencerá el 30% de la deuda contraída por el país, lo que implicará una mayor parte del presupuesto destinada al pago de intereses y amortización del capital, que ya hoy consumen un tercio del presupuesto.
Además, todo apunta a que, con la recuperación norteamericana, las tasas de interés en el mundo comiencen a subir, y con ello el costo para el país de endeudarse.

¿Cómo llegamos a esto?
En 2009 Óscar Arias como mandatario impulsó el Plan Escudo, con el objetivo de mitigar el impacto de la crisis mundial.
Esto impulsó el gasto del Estado, sobre todo en empleo público, sin ningún incremento genuino de ingresos.
Desde ese momento, se aprobaron numerosas obligaciones para el país, muchas fueron nobles, como destinar el 8% del PIB a la educación, pero sin preguntarse de dónde surgirían los ingresos.
Este tipo de cuestiones, sumadas a las transferencias al Fodesaf, son según Hacienda responsables de la situación actual.
A esto, debemos sumarle la situación salarial de buena parte del empleo público y las pensiones con cargo al presupuesto, que desde hace tiempo se encuentran en el ojo de la tormenta.
Pero no todo es “culpa” del Estado.
La evasión fiscal, tanto de personas físicas como jurídicas, se ha convertido en un enorme escollo que ronda el 8% del PIB entre las evasivas al impuesto de ventas y de renta.
La situación derivó en que cada año, el gobierno debe pedir prestado, no solo para afrontar sus gastos básicos, sino para pagar las deudas tomadas el año anterior.

¿Es malo para un gobierno endeudarse?
Un buen manejo del endeudamiento puede resultar en una herramienta para el desarrollo de los países, ya que no siempre se cuenta con el efectivo necesario para llevar a cabo obras.
De esta manera, se pueden realizar grandes obras como un tren eléctrico, un puerto o un hospital que con el tiempo generarían un retorno económico para la sociedad, como una mayor productividad, disminución de costos o mejoras en la calidad de vida.
Una vez finalizadas las obras estas se irán pagando con el retorno y la obligación económica se habrá extinguido.
El problema es cuando un país se endeuda constantemente para cancelar obligaciones que debería afrontar con sus propios ingresos, como los salarios públicos o los intereses de una deuda anterior, porque se transforma en un gasto sin fin.
La deuda costarricense alcanzó el 287% de los ingresos del país, es decir que para pagarla se necesita destinar el total de lo recaudado por las arcas nacionales durante tres años.
La cifra en 2008, previo a la crisis mundial, era del 156%.
A pesar de ello, hay que resaltar que la mayor parte de la deuda se encuentra en colones, lo que en última instancia representa una ventaja, ya que es la moneda que emite el país.
Por otra parte, el gobierno viene haciendo una buena gestión de la deuda a través de Tesoro Directo y subastas, pero esto por sí solo no es suficiente.

¿Qué pasará en los próximos años?
Mientras no se apruebe una reforma fiscal que permita incrementar los ingresos del Estado y/o no se reduzcan sus gastos de manera cuantiosa, la única respuesta es que la bomba explotará.
En los últimos años Costa Rica tuvo el alivio de bajos intereses en el mundo, sin embargo, conforme la economía se recupere las tasas también lo harán, lo que impactará en los futuros compromisos que se asuman.

Además, las calificadoras de riesgo tienen el ojo puesto en la situación fiscal del país, por lo que la ausencia de un cambio de rumbo en materia fiscal impactará en las calificaciones crediticias y en el costo de los préstamos.
Aumentar los impuestos y reducir el gasto son medidas que nadie quiere llevar adelante y que generan malestar en la sociedad; sin embargo, el remedio sigue siendo mejor que la enfermedad.


ESQUEMA PONZI


El circuito de endeudamiento nacional no es más que una variante del esquema Ponzi, aquella que el famoso estafador hiciera conocida durante la década de 1920.
Ponzi prometía a quien invirtiera en su empresa ganancias del 50% en un lapso de 45 días.
Los primeros tiempos el estafador pudo cumplir con las promesas pagando los generosos intereses con el continuo flujo de dinero que la gente invertía cada día.
Todo terminó cuando se acabó la confianza en Ponzi a causa de una publicación del Boston Post en que se revelaba el esquema.
Mientras Costa Rica tenga la confianza de los prestamistas conseguirá dinero, pero si no genera cambios de fondo para mejorar sus cuentas la perderá.


ENTENDIENDO LAS CIFRAS


Al explicar el peso de la deuda, el enfoque suele ponerse en su proporción con respecto al PIB, lo cual es correcto, pero nada nos dice sobre la capacidad de pago.
El PIB es el valor total de lo que se produce en el país; sin embargo, no son sus empresas y habitantes los que asumen directamente el pago de la deuda, sino el Estado.
Por ello, para conocer la capacidad de pago, comparamos la deuda y sus intereses con los ingresos del Estado.
Este cálculo revela serias diferencias con el comparativo respecto al PIB, por cuanto Uruguay cuya deuda respecto al PIB es considerablemente mayor a la de Costa Rica (62% vs. 42%) posee una mayor capacidad de pago al ser sus ingresos, con respecto a la deuda, superiores (46% vs. 33%).


PAGO PROMETIDO


La deuda como porcentaje de los ingresos superó el año pasado el límite del 250% (Deuda e ingresos en billones de colones, deuda como porcentaje de los ingresos en eje derecho).

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Fuente: Cálculos propios con base en Hacienda.


CÍRCULO VICIOSO


La mitad del presupuesto del año próximo se financiará con deuda, y un tercio de él se destinará a pagar deuda vieja y sus intereses (cifras en billones de colones).

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Fuente: Cálculos propios con base en Hacienda

 


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