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Viernes 10 Julio, 2015

Costa Rica tiene siete síntomas de cáncer griego

La crisis griega que estalló en 2015, se gestó poco a poco durante décadas, en un círculo vicioso que se caracterizó por diez síntomas muy claros. Costa Rica presenta, al menos, siete de ellos.
1. Empleados de gobierno con salario millonario.


En Grecia, los funcionarios públicos tenían, sobre el salario base, tantos beneficios, extras y acuerdos sindicales, que en promedio cobraban cada mes $6.415, superando por mucho lo que ganan funcionarios de países ricos como Suiza o Alemania. En Costa Rica los empleados públicos gozan de privilegios, pluses y convenciones colectivas tan absurdas que un conserje de la Universidad cobra $3 mil al mes por barrer, mientras en Recope se pagan $3 mil al mes a peones de construcción y $5 mil al mes a choferes de camión, superando incluso el salario que gana en el sector privado un gerente bilingüe con maestrías.
2. Proyectos infinitos que solo tragan salarios.
Grecia creó una oficina de gobierno para construir una ciudad. Empezaron en 1997, y 13 años después, en 2010, no tenían ni la licitación lista, solo gastaron salarios de lujo. Costa Rica creó en 2010 una oficina Soresco, para hacer una refinería china, ha gastado cinco años, $62 millones y aún no tiene ni los planos. Los empleados de Soresco tienen un mes de vacaciones por cada tres que laboran, viajes a China… y mucho tiempo libre.
3. Oficinas gubernamentales sin función, siguen vivas.
Grecia mantiene una oficina para administrar el lago Kopais, que se secó en 1957. Aunque no hay lago que atender desde hace medio siglo, sobrevive la oficina con empleados públicos de $3.175 al mes. En Costa Rica, Recope es una refinería que no refina petróleo desde 2011, pero mantiene 350 empleados en Moín, a un costo de $4 mil el mes, cada uno. También tenemos un CNP cuyos “estancos” dejaron de existir en la década de 1980, hace 30 años, pero aún se mantienen cientos de empleados, y hay departamentos que tienen cinco choferes para dos carros.
4. Gobierno gasta mucho más de lo que recibe.
El gobierno de Grecia mantuvo un nivel de gasto público creciente, aunque no subían sus ingresos, con piñata en todas las áreas. Para mantener la fiesta, pedían préstamos hasta que finalmente se declararon en mora por no tener con qué pagar. El gobierno de Costa Rica actualmente gasta 200 colones por cada 100 que recibe. El resto del gasto lo completa con deuda, que va creciendo. Del presupuesto anual, se va un 33% en pagar deudas, dejando poco dinero para obras reales. La solución ha sido endeudarnos más. El síntoma empeora con el gobierno de Solís, que subió el gasto 19% más, respecto a 2014.
5. Gobierno esconde la contabilidad.
Grecia escondió a los demás países del euro, el tamaño de su déficit y sus deudas. En 2009 se descubrió que las deudas eran cuatro veces mayores a los datos que habían publicado. En Costa Rica, en 2015 la Contraloría censura que haya secretismo en la contabilidad del ICE, Racsa, INS y los bancos estatales. Nadie sabe cuánto pierden cada año ni el tamaño de las deudas que tienen. Grecia no podía definir ni cuántos empleados públicos tienen; igual sucede en Costa Rica
6. Planes de pensiones insostenibles.
En Grecia tenían jubilaciones de oro: usted se pensiona a la edad a 50 años, cobrando 96% de su último salario. Insostenible como era, los aportes de los trabajadores no alcanzan para sostener los pagos de los pensionados. Ya en Costa Rica se alcanzó ese nivel en regímenes de pensiones del Magisterio, del Poder Judicial, entre otros, donde las condiciones suenan maravillosas, pero no hay cómo financiarlo.
7. Teniendo solución, no quieren aplicarla por miedo a los sindicatos.
Grecia tuvo la solución hace años, pero no hizo nada. Recibió varios planes de rescate, es decir, Europa y el FMI les prestaban dinero si hacían cambios. Tomaron el crédito, pero no cambiaron sistema de pensiones, ni redujeron evasión fiscal, ni cerraron oficinas de gobierno, ni eliminaron privilegios sindicales, ni rebajaron salario a niveles razonables, porque siguieron obedeciendo a los sindicatos. Eso sí, se gastaron toda la plata y ahora están contra la pared, por no actuar a tiempo.
En Costa Rica tenemos la solución a nuestra enfermedad, e implica cambios grandes. A) Dejarse un banco estatal y vender los otros, más vender el INS, Racsa, Recope. Con ese dinero ir a pagar deudas y así se libera presupuesto. B) Eliminar monopolio del ICE y de Recope para bajar costo energético y atraer inversión. C) Eliminar regímenes de pensiones insostenibles. D) Erradicar todas las convenciones colectivas que solo encarecen salarios públicos. D) Unificar empresas como INVU, Banhvi y Min. Vivienda en una sola, despidiendo los que sobran. E) Desaparecer lo que no cumple función para la sociedad, pero solo deja pérdidas, como Fanal, CNP, Recope. F) Abandonar proyectos fantasmas como la refinería china. G) Bajar salarios de gobierno a números razonables y acordes al mercado laboral, con un único salario para cada categoría, que sean ciudadanos normales, no privilegiados. Obviamente los sindicatos no permiten ni siquiera mencionar estas opciones y juran que se opondrán al cambio. El gobierno les tiene miedo, y entonces no se atreve ni a proponer tímidamente la idea.
Vamos por mal camino; tenemos siete de diez síntomas. Son muchos números de la rifa. Si Costa Rica continúa sin atender estos gérmenes, el cáncer se extenderá rápidamente y en pocos años estaríamos viviendo una tragedia griega de proporciones titánicas. Podemos hacer los cambios a tiempo, para evitar convertirnos en la Grecia centroamericana. ¿Aprenderemos al vernos en el espejo que nos muestran los griegos?

César Monge C.

Ingeniero
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