Pedro Muñoz

Pedro Muñoz

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Viernes 29 Julio, 2016

No debemos apostarle a la construcción de más carreteras que significaría la importación de más vehículos y el crecimiento de la factura petrolera

Costa Rica Puede Más, sin presas

Los números nos hablan con claridad. En 2009, la pérdida de tiempo debida a la congestión vial significó para el país un costo equivalente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB): aproximadamente $590 millones. En la Gran Área Metropolitana, una de cada cuatro personas tarda más de dos horas en llegar a su destino.
En las horas pico, los conductores consumen 2,2 minutos para recorrer un kilómetro de la Circunvalación, 1,7 de la General Cañas y 3,1 de la Florencio del Castillo.


El Estado de la Nación ha sido claro: “La infraestructura vial de Costa Rica se mantiene, desde hace varias décadas, como una de las más densas de Latinoamérica. Se encuentra prácticamente colapsada en su capacidad funcional, con una alta concentración de carreteras en la Gran Área Metropolitana (GAM) y poco espacio para expandirse”.
Y yo respondo: ¡Qué gran oportunidad se nos presenta!
No debemos apostarle a la construcción de más carreteras que significaría la importación de más vehículos y el crecimiento de la factura petrolera. El consumo adicional de combustible por esta razón para 2014 se calculó en cerca del 6,5% del PIB.
En vez de apostarle a construir caminos, fortalezcamos el transporte público: megaterminales en cuatro puntos esquineros de San José para que los buses no tengan que entrar a la capital, LI-FI o WI-FI gratis en todo el casco central, rutas naturbanas paralelas a los ríos Torres y María Aguilar, de Curridabat hasta Turrúcares, con ramales en Escazú, Alajuela y Heredia, ciclovías en San José que luego conecten con Heredia, Cartago y Alajuela.
Con más transporte público y menos carros, Costa Rica Puede Más.