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Sábado 12 Noviembre, 2011

Costa Rica no necesita más impuestos

El sistema tributario costarricense es muy complejo y ha creado una aversión al pago de impuestos por falta de simplicidad y también por una cuestión sociopolítica; el gobierno no es un buen administrador, no les cobra a todos, derrocha lo que recibe y no es transparente.
Sin embargo vale la pena recordar que un impuesto es una clase de tributo regido por el derecho público, que se caracteriza por no requerir de una contraprestación directa.
Lo que supone que los impuestos en la mayoría de legislaciones surgen exclusivamente por la potestad tributaria del Estado, principalmente con el objeto de financiar sus gastos.
Los impuestos son cargas de carácter obligatorio que las personas y empresas tienen que pagar para financiar los gastos del Estado, lo que le permite disponer de fondos para invertir en la construcción de carreteras, puertos, puentes, aeropuertos y la infraestructura necesaria y adecuada para la producción de bienes y servicios, etcétera.
También debe velar para la prestación de servicios públicos como la salud, educación, seguridad. Asimismo debe brindar servicios para la protección social, esto es desempleo, invalidez o accidentes laborales.
Su principio rector sugiere que los que más tienen deben aportar proporcionalmente más, esto con el objetivo de que el gobierno pueda cumplir con sus obligaciones y consagrar el principio constitucional de equidad y el principio social de solidaridad.
Los impuestos deben tomarse como instrumento de justicia social, porque gravan la riqueza, para evitar la pobreza. O sea que mediante los impuestos o más bien el gasto, los gobiernos pueden hacer transferencias entre los grupos de mayores ingresos y los pobres en aras de fomentar la igualdad de oportunidades entre los miembros de la sociedad.
Está claro que la reforma fiscal propuesta por el ejecutivo plantea aumentar impuestos para resolver un tema que por años no han podido solucionar, más que por falta de recursos, por una incapacidad para evaluar racionalmente las opciones de solución, cuantificar sus costos, medir el impacto y tomar una decisión sustentada en una comparación costo-efectividad.
Cabe mencionar que la crisis desatada en 2008 introdujo la necesidad de mayor gasto público en algunos países desarrollados para el rescate de empresas en apuros, crisis que no afectó de manera directa la economía costarricense, hoy con un déficit fiscal significativo.
La baja recaudación en Costa Rica responde a la concentración del ingreso y a la naturaleza del régimen político caracterizado por privilegios, ausencia de administración profesionalizada y estable, así como baja legitimidad de la autoridad correspondiente.
Finalmente, está claro que la evasión fiscal es muy alta, y se deben hacer esfuerzos para reducirla, lo que implica acciones de simplificación administrativa, creación de estímulos para incrementar la cultura de pago y aplicación estricta de la ley.

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare
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