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Miércoles 24 Junio, 2015

¿Costa Rica está lista para Uber?

Uber es sin duda una de las startups más disruptivas de los últimos tiempos. Su ingreso a los distintos mercados suele ir aparejado con la polémica. En París, España, México y Colombia, el ingreso de la compañía ha sido de todo menos pacífico.
Esa polémica ha sido parte de su éxito y fidelización de sus usuarios, se trata de una startup nacida en San Francisco y que hoy tiene un valor superior a los $18 mil millones. La idea detrás de ella está en que por medio de una app se permite satisfacer una demanda de transporte por medio de conductores independientes que se registran gratuitamente en la aplicación siempre que cumplan determinados requisitos relacionados sobre todo con el vehículo, que es de su propiedad o de un tercero.
Al pedir el servicio, en su celular aparecen las características del vehículo que le recogerá, la foto del conductor y, si lo desea, la tarifa estimada al lugar al que desea transportarse. La característica más innovadora está en el pago, ya que el mismo se carga a la tarjeta de crédito que usted registró al inscribirse en la aplicación, por lo que no media un pago directo, sino que Uber se encarga de cobrar y pagar al conductor, recibiendo una comisión por cada servicio.
En cuanto a su legalidad en Costa Rica, cabe recordar que en el año 2011 se aprobó la Ley 8955, que reformó la figura del porteo contenida en nuestro Código de Comercio, a fin de erradicar la figura del taxista “pirata” y del porteador se creó un “servicio especial” que consiste en transporte limitado, residual y dirigido a un grupo cerrado de personas, que no requiere una concesión como un taxi, pero sí un permiso emitido por el Consejo de Transporte Público.
Como es de imaginar, este modelo requiere una tramitología burocrática muy lejana del marcado carácter de innovación que pretende Uber. Es probable que las unidades que cuenten con estos permisos especiales puedan inscribirse en la aplicación, sin embargo la práctica en otras latitudes no se ha limitado a personas o unidades que cuenten con este tipo de permisos, sino que se abre a cualquier unidad que cumpla los requisitos de antigüedad y aseguramiento del vehículo.
Los taxistas recriminan que el servicio compite deslealmente con ellos, ya que presta el mismo servicio (lo cual no es del todo cierto), pero no está sujeto a los mismos controles. Esto provoca verdaderas batallas entre los taxistas y los conductores de Uber en diversas ciudades, siendo quizá el caso más claro el de Madrid, en donde por orden judicial se ordenó a los operadores de telefonía bloquear el acceso a la aplicación y a los operadores de tarjeta de crédito bloquear las transacciones de Uber, todo producto de una medida cautelar emprendida por el gremio de taxistas.
En Bogotá, los conductores de Uber son perseguidos por los taxistas y en algunos casos incluso agredidos. Sin embargo, en otros países, Uber ha salido bien librado de estas batallas, por ejemplo, en Panamá no se han presentado problemas con los taxistas ya que el servicio es más costoso que un taxi tradicional, así que los taxistas no han considerado que represente competencia.
Uber opera ya en 45 países, y en Centroamérica desembarcó a mediados de 2014 precisamente en Ciudad de Panamá, y según ha trascendido en medios de prensa, se encuentra reclutando personal gerencial para Costa Rica, con lo cual quizá dentro de poco tendremos más opciones de transporte en nuestro país y quizá, una muy interesante polémica legal.

Mauricio París

 

Socio Expertis GHP Abogados