Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 10 Agosto, 2012


Costa Rica en el mapa de la corrupción

Cuando uno observa sociedades donde la corrupción brota en todos los estratos sociales y en todos los niveles de autoridad, pareciera que una sociedad limpia fuera una utopía. A veces los porfiados hechos nos hacen pensar que la corrupción es una de esas debilidades humanas a las que tenemos que acostumbrarnos.
La realidad, sin embargo, nos muestra que no hay tal utopía, aunque la batalla es muy dura. Hay países que han logrado construir una cultura de honestidad que es realmente envidiable.
Los países que se ubican en la cima del ranking mundial: Nueva Zelandia, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Singapur, Noruega, Holanda, Australia, Suiza y Canadá, han logrado en promedio una evaluación superior a nueve en la escala de cero a diez. Son sociedades que han logrado estructurar una cultura de limpieza social de la cual todo el resto del mundo tiene mucho que aprender y emular.
¿Qué tienen en común estos países ejemplares? No hay una sola variable, sino que se unen una serie de factores para generar esta confluencia virtuosa. Es algo que hemos analizado en columnas anteriores, basándonos en los estudios y la experiencia internacional que existe sobre este tema.
América Latina está muy mal: casi todos los países tienen una calificación inferior a cuatro en la escala de cero a diez. Hay pocas excepciones. Entre los países que califican con siete o un poco más solo están Chile y Uruguay, los que a su vez se ubican entre los 25 países mejor evaluados en un total de 183 a nivel mundial.
Costa Rica, con una calificación de 4,8 ocupa el lugar 50 en la lista mundial. Es cierto que supera a la gran mayoría del resto de Latinoamérica y a más de un centenar de otros países, pero la calificación sigue siendo baja. Como cualquier colegial debemos por lo menos pasar el curso con un siete, es la primera meta para irnos librando de esta contaminación social.
Si uno observa la percepción de la corrupción realizada por Transparencia Internacional, podemos decir que esta enfermedad se extiende a todos los rincones de la tierra. Solo uno de cada seis países está calificado con nota siete o superior y más de un centenar de países ni siquiera alcanzan la nota cuatro.
Costa Rica no está en el medio del pantano, pero está en el pantano. El que muchos estén peor no es un buen referente. Hay algo más grave y está marcado por el ciclo típico de cualquier enfermedad: o se toman acciones fuertes para mejorar o nuestro destino será agravar cada vez más la situación… hasta que no haya remedio.
Como en todo, la lucha va por etapas. Como nos enseña el llamado Teorema de Pareto en el campo gerencial, lo primero es apuntar a ese 20% de las causas que provoca el 80% del problema. El impacto será de grandes dimensiones, con recursos y acciones focalizadas… después habrá tiempo para el resto.

Arturo Jofré
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