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Jueves 12 Enero, 2012


Los ciudadanos no estamos en contra del progreso, pero sí en contra de la Reforma Fiscal propuesta, porque en el fondo es un reproductor de desigualdades

Costa Rica ante el desafío del progreso

El crecimiento económico es una de las metas de toda sociedad y el mismo implica un incremento notable de los ingresos y del estilo de vida de todos los individuos. Existen muchas maneras o puntos de vista desde los cuales se mide el crecimiento de una sociedad; por ejemplo, se podrían tomar como ejes de medición la inversión, las tasas de interés, el nivel de consumo, las políticas gubernamentales, o bien las políticas de fomento al ahorro, entre otras.
Lo que supone que una sociedad progresista construye proyectos sociales inclusivos, en donde sus líderes trabajan por elevar la calidad de vida y brindar seguridad a sus ciudadanos, sin subordinarse a los negocios y las ganancias privadas.

La idea de progreso empieza a constituir uno de los ejes centrales en el debate político y puede determinar los resultados de las próximas elecciones en el congreso. El progreso se refiere a la acción de ir hacia adelante, de avanzar y perfeccionarse, de mejorar la condición humana.
Nuestra Constitución Política establece que “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”, de acuerdo con este principio, la condición esencial del progreso es reconocer y defender el derecho de todos a una vida digna, en especial de las personas más pobres, que son las más débiles y vulnerables.
Cabe mencionar que el progreso exige la defensa de nuestro hábitat y la creación de espacios públicos abiertos a todos. También supone la provisión eficiente de servicios públicos fundamentales como la Seguridad Ciudadana y los de la Caja Costarricense de Seguro Social, hoy sumidos en el caos por la corrupción y el debilitamiento del Estado.
Está claro que el progreso requiere de líderes regionales capaces de asumir con firmeza sus funciones, de concentrar sus energías en reformas críticas, como en educación y salud, de elevar los estándares de transparencia y enfrentar la corrupción en todas sus formas.
El progreso solo puede sustentarse en organizaciones democráticas, tolerantes y abiertas a todas las culturas, dispuestas a renovar su liderazgo y sus propuestas con la participación activa de los jóvenes, que son el semillero de las nuevas generaciones.
Los políticos de turno deben entender que los ciudadanos no estamos en contra del progreso, pero sí en contra de la Reforma Fiscal propuesta, porque en el fondo es un reproductor de desigualdades y, de aprobarse, reduciría la calidad de vida de las generaciones actuales y amenaza la sobrevivencia de generaciones futuras.
Finalmente, y a pesar de que la administración de Laura Chinchilla sigue navegando sin rumbo y en desorden, aunado a la desconfianza en las instituciones económicas y políticas, el gobierno debe retomar su autoridad y enderezar su desempeño, porque al día de hoy se encuentra enredado en una maraña de decisiones que multiplican la fragmentación.

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare