Carlos Denton

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Miércoles 2 Julio, 2008

Costa Rica necesita inmigrantes

Carlos Denton

Anuncios de páginas enteras en los diarios, en las que se solicitan empleados que sepan inglés, rótulos en las entradas de las construcciones y de las fincas anunciando vacantes, servicio entre mediocre y malo en restaurantes, baños sucios en malls, cines, y en las ventas de comida rápida, atrasos en las reparaciones de vehículos y otra maquinaria, personal en bancos, aerolíneas, y tiendas que no entienden bien lo que están haciendo —estos son algunos indicios de un problema severo que enfrenta el país. Ya no se consigue personal adecuado a ningún precio para llevar a cabo todo el trabajo que existe para hacerse.
Costa Rica urgentemente necesita más inmigrantes; no traerlos implica atrasar el desarrollo económico y el bienestar de la población como un todo. Hay que revisar y cambiar la ley migratoria aprobada en 2005, alentada por una ola de xenofobia que pasó por los corredores de la Asamblea Legislativa en ese entonces, para que se facilite la llegada de trabajadores urgentemente requeridos.
Se necesita personal de varios niveles y de capacidades técnicas; en algunos casos se requieren para ocupaciones que ningún tico quiere desempeñar. En otros, se buscan profesionales que no se preparan en suficientes cantidades en el sistema educativo nacional. También se debería dar la bienvenida a personas talentosas de cualquier rubro que vienen a aportar a la efervescencia creativa que ahora se nota por todos los rincones del territorio nacional.
Algunos pesimistas dicen que no hay que admitir más inmigrantes porque la ola de crecimiento costarricense es temporal, y luego, cuando disminuye la economía nacional, estos habitantes nuevos quedarán cesantes, y representarán un cargo a las arcas públicas y los programas de bienestar social, cuando no pueden regresar a sus países de origen. A estos, la única respuesta posible es que si no vienen los inmigrantes, es mucho más probable la caída económica; entonces mejor traerlos.
A estos pesimistas también hay que informarles que Costa Rica está mejor posicionado para pasar la gran tormenta económica internacional que actualmente azota a todo el mundo que casi cualquier otro país en el hemisferio. Fundamentalmente la única gran ancla que atrasa su mayor adelanto es su infraestructura — carreteras, puertos, aeropuertos, y sistema de telefonía, y ahora la falta de mano de obra calificada.
El presidente Rafael Correa del Ecuador ha anunciado al mundo que cualquier persona de cualquier país puede llegar a esa nación sin necesitar visa. Esta es la postura que debería tomar Costa Rica, y que fue la tradición del país por muchas décadas —que vengan nicaragüenses, colombianos, chilenos, sudafricanos, israelíes, gringos—, lo que fuera, siempre y cuando no tengan antecedentes delictivos y tengan ganas de trabajar. Una de las razones por las cuales el país ha progresado más que el resto de las naciones latinoamericanas es porque tuvo esa tradición de apertura.


Si se mantienen las restricciones actuales, es hipocresía criticar a los europeos por su nueva política nociva en el campo migratorio, como lo hizo el gobierno en la reunión de la SICA la semana pasada. Hay que abrir las puertas y las fronteras para que lleguen los que quieran —es un derecho humano establecido por las Naciones Unidas y, además, le sirve al país admitirlos por la falta de mano de obra.

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