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Costa Rica después del Cafta


Durante los últimos años, Costa Rica ha estado envuelta en las discusiones sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta), tema que está a punto de quedar superado a nivel legislativo.
Actualmente solo dos iniciativas —la Ley de Derechos de Autor y Ley de Enmiendas— restan por ser aprobadas en segundo debate, luego de que regresen en aproximadamente un mes de la consulta ante la Sala Constitucional.
Esto pone al Congreso y al Ejecutivo ante un nuevo escenario de trabajo, tras casi seis años en los que el asunto primordial de la agenda política estuvo acaparado por el tema comercial con Estados Unidos.
Sin embargo, el acuerdo —por sí mismo— no es la salvación económica del país.
La agenda de temas pendientes es aún extensa y los costarricenses debemos abocarnos a avanzar con paso firme en el cumplimiento de los nuevos retos que exige el entorno económico mundial de la actualidad.
La presente administración tiene aún dos años de trabajo por delante, en los cuales debe asumir su responsabilidad por los proyectos pendientes, plasmados muchos de ellos en el Plan de Gobierno y posteriormente en el Plan de Desarrollo.
La incertidumbre mundial a raíz de la crecida en los precios de los hidrocarburos y los alimentos, por ejemplo, obliga a pensar en el desarrollo de nuevas políticas en temas como la explotación de energías, el ambiente y el agro.
Un modelo de tributación más justo y equitativo o la idea de reglas más claras para los procesos electorales, son temas que se han venido postergando por muchos años y que se hacen cada día más necesarios.
La espera por la votación final de los dos últimos proyectos del Cafta abre una puerta para pensar en las nuevas propuestas de discusión política.
El tiempo es un insumo valioso en la competencia de las naciones por el desarrollo, una herramienta que debemos aprender a utilizar a nuestro favor. No se trata de un utensilio sin importancia que Costa Rica pueda darse el lujo de desperdiciar.
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