Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 10 Diciembre, 2009


De cal y de arena
Corruptor confeso es personaje del año

Para jalarle la lengua a Walter Reiche Fischel “La Nación” no precisaba proclamarlo personaje del año 2009, título que implica exaltar a este personaje y ubicarlo al lado de otros ciudadanos de buen nombre y ejemplarizante gestión. No importa que haya sido su “mal desempeño” el factor determinante del voto; es una exaltación de quien está condenado a cárcel, corolario de un largo juicio en el que se confesó corruptor. Corruptor sin parangón en la vida política nacional, con efectos devastadores más que por el daño material, por el daño moral infligido. ¿Personaje del año Ricardo Alem si quisiera “cantar”? Y si lo quisiera hacer aquella señora filóloga que por prestar servicios en tal oficio recibió un descomunal pago que abasteció también a algún otro pez gordo, detrás del cual se oculta una lucrativa compra de material telefónico facilitada por el tráfico de influencias, ¿la declararía personaje del año? La argucia, la inteligencia y la habilidad para disfrazar sus actuaciones acompañan a quienes acostumbran acumular poder y riqueza por las tortuosas vías del delito. Al Capone fue encarcelado no por lo que hacía dentro del sindicato del crimen que comandaba sino por evadir impuestos. ¿Merece ser personaje del año quien revela un sexto sentido para delinquir, es decir, para arremeter contra la ley, la moral y la ética?

Que Reiche habló largo y tendido, que hizo un pringadero, que puso el dedo en la llaga de una corrupción que carcome las bases de las instituciones políticas y sociales de Costa Rica... sin duda. El reportaje fue un hit periodístico pero no para colocar al condenado en el grupo de exaltados junto a Jorge Jiménez Deredia, Franklin Chang, María Luisa Ávila, Leonardo Garnier y la empresa El Ángel pero sí para ventilar los devastadores efectos de la alianza entre el poder político, el poder financiero y el poder mediático aludida en el reportaje como beneficiaria del pacto Figueres-Calderón. ¿Quién inspiró este pacto, dónde se cocinó, quién lo redactó? Una buena investigación periodística también ayudaría a aclarar si fueron los mismos que montaron la trama de la financiación de la campaña electoral de 2002 y que influyeron para hacer de la comisión de la Asamblea Legislativa que la “investigó” terminara siendo una tapadera de los poderosos intereses que tomaron posesión de los partidos políticos para facilitarse los negocios desde el gobierno. De repente por allí está la piedra filosofal con que los alquimistas contemporáneos cercanos al poder político han acumulado gran riqueza, no importan los impedimentos legales o morales.

Dudo de que Reiche se haya arrepentido como para liberar su conciencia del infierno. Más bien hizo una medición de riesgos y resultados. Confesó según lo pactado para asegurarse una baja pena de cárcel y una modosita reparación civil. Los millones de dólares que van a sobrarle serán bastantes para la buena vida, quizás en España al lado de otro famoso.