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Lunes 26 Agosto, 2013

¿Cuáles son las principales áreas donde se ubica el riesgo de corrupción? La más importante, la evasión de impuestos. La segunda, las compras del Estado


Corrupción en Costa Rica

Uno de los cambios más importantes en la cultura política costarricense de las últimas décadas es la condena casi universal de la corrupción. Esa actitud crítica es la base sobre la cual podremos minimizarla y construir una sociedad más honesta y transparente.
El sistema político, el que utilizamos para resolver los temas de interés común, debe responder ante este desafío ciudadano.
¿Dónde estamos actualmente? Los datos muestran dos cosas: que no estamos en una posición relativa mala y que podemos estar mejor. Según el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, Costa Rica, en 2012, se encontraba entre los países con menor corrupción en América Latina y en el percentil 28 en el mundo (posición 48 de 174). En la región nos superan Chile y Uruguay, que comparten el percentil 11 y están a su vez por encima de España y a la par de Estados Unidos.
¿Cuáles son las principales áreas donde se ubica el riesgo de corrupción? ¿De cuántos recursos estamos hablando? No sabemos, pero podemos hacer una estimación “a mano alzada”.
El área más importante, por los montos y su alta incidencia, es la evasión de impuestos.
Allí nos ubicamos en una posición internacional peor que con la corrupción en general.
Si suponemos que la evasión es un 30% de la recaudación (un número optimista conforme a las estimaciones disponibles), la corrupción tributaria nos costó en 2012 alrededor de $1.800 millones, más del 4% del PIB.
Si agregamos la que corresponde a las contribuciones a la Seguridad Social —que se estima alrededor de un 20%— y damos un margen para otros ingresos públicos que no se recaudan, podemos llegar a un total de $2.500 millones anuales, mucho más que la reforma tributaria, de por sí urgente.
La segunda área de riesgo son las compras del Estado. Allí la corrupción genera sobreprecios, baja calidad y compras innecesarias. Conviene separar las adquisiciones en dos grupos: los proyectos de inversión y las compras recurrentes.
Los proyectos son los más riesgosos porque al ser grandes, tienen la posibilidad de pagar grandes cantidades de dinero a unos pocos actores, para obtener contratos y tener ganancias extraordinarias. Si suponemos un sobreprecio del 20%, el costo sería de $400 millones (para una inversión total aproximada de $2.000 millones anuales).
En las compras recurrentes, el costo principal son los sobreprecios, que para efectos de esta estimación a mano alzada asumiré que no son inferiores al 20%, por lo que equivalen a $280 millones anuales (para $1.400 millones de compras). En total, el costo en el área de adquisiciones es de casi $700 millones anuales.
Los recursos involucrados en estas dos primeras áreas de riesgo (impuestos y adquisiciones) llegan en esta estimación preliminar a $3.200 millones anuales, cerca del 7% del PIB.
Afortunadamente, si realmente existe el acuerdo social necesario para construir una sociedad más íntegra, podemos y debemos hacerlo, para recuperar la confianza ciudadana en nuestras instituciones y dirigentes.

Fernando Herrero

Exministro de Hacienda
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