Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 21 Diciembre, 2011


PIZARRON
Corona de olivo para la Presidenta


Sin lugar a dudas, el esfuerzo que ha realizado la actual administración de Laura Chinchilla, un mérito propio de este gobierno, es la construcción de la llamada Carretera de la Dignidad, que tiene casi una extensión de 160 km, que va paralela al río San Juan, en el territorio costarricense, desde Los Chiles hasta el punto denominado Delta Costa Rica, en la desembocadura del río Colorado, muy cerca del área de conflicto que Nicaragua quiere robarnos del territorio nacional.
La condición de paralela está en que hay trochas construidas a 50 metros del río y otras a 300, con lo cual de hecho ya no se necesita el San Juan, en su navegación, para cuidar esta región, por parte de la policía guardafronteras costarricense, o para atender las necesidades de seguridad policial y nacional que antes había que hacer usando el río. Por ello mismo tampoco se someten nuestros cuerpos policiales a ningún sometimiento de permisos de navegación por el río, derecho que nos da el Tratado Cañas-Jerez de 1858 y los Laudos posteriores que confirmaron dicho Tratado, al cual Costa Rica no ha renunciado, que los seguimos teniendo, y que han sido confirmados recientemente por el Fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Con esta obra de infraestructura también se asegura un mayor control migratorio, de contrabando hacia Costa Rica, de los movimientos de narcobandas en esa zona y de la propia seguridad de la frontera. La carretera cuenta con sistemas de monitoreo por cámaras que contribuyen en estos propósitos.
La obra es comparable con el ICE o la CCSS y su impacto en la vida nacional. Cuando se empezó a desarrollar el ICE se iban abriendo trochas, llevando la postería y la electricidad, eso permitió el progreso de las zonas favorecidas, que a su vez consolidó su desarrollo económico regional o microrregional, evitó procesos fuertes de migración a la ciudad, e integró zonas del país, fortaleció al pequeño y mediano productor, y facilitó el desarrollo institucional en esas regiones que iban abriéndose e integrándose a mayor acceso a la cultura, la educación, la salud, multiplicó las oportunidades y posibilidades de ascensos sociales y de mejoría de la calidad de vida nacional.
Esta Carretera de la Dignidad tiene igual impacto en toda la zona norte. No importa que todavía no esté totalmente concluida esta obra, a la que se pegan casi 500 km que ligan de manera directa a 22 comunidades, de las cuales a 15 solo se podía ingresar por el río.
Turísticamente será una región muy atractiva, lo cual también dinamizará el impacto de su construcción y de los distintos ramales que llevan a ella. La llamada Zona Económica Especial del norte, que constituyen los cantones de esa zona, desde San Carlos, será igualmente beneficiada en todo lo que ello significa para las distintas redes comerciales y productivas de la zona norte.
El pueblo costarricense lo agradecerá y reconocerá sin mezquindad, y tendremos con esta carretera más soberanía nacional.
Flores para el gobierno y corona de olivo para la Presidenta por esta obra, que ojalá quede totalmente finalizada en su administración, como debe ser y como está en los planes.

Vladimir de la Cruz