Corazones heridos
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Corazones heridos

• Will Smith estelariza un complejo drama psicológico, acerca de expiación y altruismo.

Siete almas
(Seven Pounds)
Dirección: Gabriele Muccino. Reparto: Will Smith, Rosario Dawson, Woody Harrelson, Michael Ealy. Duración: 2:03. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 7.

Los buenos resultados artísticos y comerciales obtenidos con “En busca de la felicidad” (2006) impulsaron al actor Will Smith a colaborar por segunda vez con el cineasta italiano Gabriele Muccino. En calidad de productor, Smith contrató los servicios de Muccino y le encargó dirigir “Siete almas”, complejo drama psicológico según un libreto original de Grant Nieporte.
Culpa y redención, expiación moral y altruismo, son algunos de los tópicos abarcados en este filme emotivo, de gran relevancia espiritual, imperfecta en su desarrollo pero sostenido en vibrantes interpretaciones.

La escena inicial establece la atmósfera general de la obra, marcada por una sensación de tragedia incumbente. El protagonista Ben Thomas llama al 911 para reportar un suicidio: el suyo. Entonces, la narración retrocede en el tiempo, mostrando a Thomas mientras interactúa con varios desconocidos.
Poco a poco, se van acumulando indicios que dejan intuir la verdad: el hombre sufrió algún tipo de trauma y ahora pretende ayudar a siete personas, intentando remediar a un terrible error cometido en el pasado.
Cuando la proyección termina, todos los cabos están atados y el misterio queda resuelto. Es mejor no revelar detalles al respecto, pues el interés que la cinta genera, se debe precisamente a su naturaleza enigmática, ambigua y fragmentaria. Esta obliga al espectador a tomar una posición activa, descifrando las pistas que salen en pantalla. Es un ejercicio estimulante, aunque no provoca sentimientos de identificación, debido a su naturaleza forzada y cerebral.
Si el cuento fuera narrado en forma cronológica, su contenido resultaría quizá demasiado deprimente. En cambio, más allá de su ritmo pausado, la trama hechiza con sutileza. Eso sí, se torna demasiado fría por su propio bien.
Se perciben fuertes altibajos en la puesta en escena y en la musicalización: las melodías incidentales de Angelo Milli son bastante sugestivas, pero en muchas ocasiones dejan campo a canciones pop que constituyen una distracción. Así mismo, no todas las secuencias están filmadas con el mismo aplomo y algunas carecen de vigor dramático. Lo que sí permanece constante, es el alto nivel histriónico alcanzado por Will Smith, Rosario Dawson (quien parece mejorar con cada película) y un sólido conjunto de actores secundarios.
En última instancia, la calidad de las actuaciones marca la diferencia, compensando las irregularidades y haciendo de “Siete almas” una valiosa herramienta para la reflexión.

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