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Sábado, 17 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Contrastes latinoamericanos

| Viernes 14 enero, 2011




Es fundamental la realización de planes de prevención eficaces, y de reacción eficiente ante emergencias

Contrastes latinoamericanos

Dos grandes terremotos azotaron a Latinoamérica en 2010 y no solo reflejaron el nivel de devastación que puede producir un movimiento telúrico de grandes magnitudes, sino también dejaron ver entre sus escombros los contrastes que existen en nuestro continente.
Primero fue Haití, que el 12 de enero sufrió el terremoto de 7,0 grados en la escala de Richter y luego, seis semanas después, el 27 de febrero, la naturaleza golpeó a Chile con un sismo de más de 8 grados en la escala de Richter.
A un año del primer evento, las noticias que llegan desde Haití, el país más pobre de América, son devastadoras. Luego de que más de 300 mil personas perdieron la vida como consecuencia del sismo, ni la ayuda internacional ni el gobierno de René Preval han logrado levantar a ese país, que además fue azotado por un huracán, una epidemia de cólera y una crisis electoral tras las elecciones de noviembre pasado, denunciadas por la oposición como fraudulentas.
En contraste, a varios miles de kilómetros al sur de América, se encuentra Constitución, una de las localidades chilenas más cercanas al epicentro del sismo de febrero y que fue además golpeada por el maremoto que reclamó la vida de 521 personas y dejó un estimado de 2 millones de chilenos damnificados.
Pero entre Puerto Príncipe y Constitución hay un mar de diferencias, pues mientras el gobierno haitiano y la ayuda internacional para Haití se han empantanado en la burocracia y la corrupción y millones de haitianos viven bajo carpas plásticas y escombros, el gobierno chileno de Sebastián Piñera ha respondido la ejecución de planes de subsidios para viviendas, con la construcción de complejos habitacionales y con redes de beneficios para las víctimas del desastre, entre otras iniciativas.
Nuestro país, y su geografía, no es ajeno a este tipo de tragedias y la reconstrucción de las vías destruidas por el terremoto de Cinchona y el levantamiento de Nueva Cinchona son muestras de lo complejo que es recuperarse de la destrucción de estos desastres naturales.
Por esto es fundamental la realización de planes de prevención eficaces, y de reacción eficiente ante emergencias que permitan a las autoridades salir en ayuda de los damnificados sin trabas burocráticas y lejos de los intereses políticos y la corrupción, pues luego de la tormenta viene la calma; pero sin un techo y sin alimento, esa calma se vuelve de nuevo en tormenta.