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Jueves 16 Agosto, 2012

Contraloría General de la República: ¿Organo forense?

La oferta televisiva de los últimos años ha encontrado una fórmula exitosa en los programas cuya temática se refiere a la ciencia forense en la investigación y resolución de crímenes.
Con un enfoque similar y probablemente motivada por los medios de prensa que ávidamente buscan la noticia de impacto, la Contraloría General de la República se ha apartado del mandato legal de fiscalización ex ante que le impone el artículo 11 de su Ley Orgánica como mecanismo para garantizar la legalidad y la eficiencia de los controles internos y del manejo de los fondos públicos para enfocarse en la fiscalización ex post.
El resultado es una Contraloría General de la República cuya labor se ha enfocado en certificar la muerte de la probidad y el buen uso de los recursos públicos en proyectos ejecutados desde el nivel de la gestión municipal hasta el del gobierno central.
Como ejemplo en el área de la infraestructura vial, no cabe duda que el caso de la trocha fronteriza constituye un “monumento de vergüenza nacional”. Es igualmente reciente en la memoria colectiva el monumento a la mala gestión y despilfarro de la “platina” de la Autopista General Cañas. Sin duda cualquier ciudadano común podría añadir de memoria varios casos más.
¿Interesa saber quién se dio el lujo de malgastar miles de millones en la famosa trocha y quiénes se sirvieron con cuchara grande? ¿Interesa saber quién es responsable de las múltiples “soluciones” millonarias fallidas en la platina?
Por supuesto que sí, aunque es innegable que los costarricenses hubiésemos preferido una fiscalización adecuada que garantizara la ejecución eficiente con estricto apego a los costos reales, prácticas constructivas correctas y con absoluta transparencia en las contrataciones.
Desafortunadamente estos ejemplos no son aislados y los informes forenses de la Contraloría General de la República dan fe de las licitaciones “amañadas”, de las actuaciones dudosas de los funcionarios públicos, de la mala gestión y del resultado visible que son las obras mal ejecutadas.
Uno de los grandes retos de doña Marta Acosta como nueva contralora, será procurar una mejor asignación de los recursos humanos, materiales, financieros, informáticos y tecnológicos con que cuenta la institución y así garantizar que los fondos públicos se inviertan adecuada y oportunamente.
La corrupción e ineficiencia en el aparato público nos tiene asqueados a todos.
Estamos hartos del despilfarro en el manejo de los recursos de todos los costarricenses.
Tenemos mucha fe en que doña Marta pueda inculcar la aplicación de la “medicina preventiva” y evitar que los casos de corrupción se repitan una y otra vez.
Queremos una Contraloría mucho más eficiente, que evite el robo, el despilfarro y la ineficiencia, no una Contraloría CSI.

Gerardo Alvarez Herrera
Ricardo Cordero Vargas