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Planes de inversión u oportunidades de negocios se paralizan en actividades como la agricultura, industria y exportación
Contracción crediticia golpea a sectores productivos

• Banqueros alegan que medidas buscan salvaguardar la suficiencia patrimonial y cuidar la sanidad de las carteras ante nuevas alzas en las tasas de interés


Karen Retana
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Las restricciones impuestas por algunas entidades financieras en materia de acceso a créditos empezaron a crear secuelas en diversos sectores de la economía, los cuales han visto frustrados algunos de sus negocios.
Por un lado, los bancos dicen que la restricción procura “cuidar” la sanidad de sus carteras ante eventuales alzas en las tasas de interés. Sin embargo, estas medidas lograron impactar a sectores como el de la construcción, que reporta la paralización de diversos proyectos inmobiliarios.
Un manejo poco meticuloso del crédito al sector privado puede ocasionar pérdidas y un gran daño patrimonial a una entidad financiera cuando se modifica el entorno macroeconómico y una parte de los deudores empieza a tener dificultad para pagar sus deudas en las condiciones originalmente pactadas, de acuerdo con economistas.
No obstante, los constructores consideran que en una época de bonanza como la que vive el sector, las nuevas condiciones lo que provocarían es un desestímulo de la actividad.
Insatisfechos con el panorama actual, representantes de la Cámara de la Construcción (CCC) presentaron al Gobierno una propuesta para afrontar la restricción del financiamiento.
El documento solicita que se estudien acciones en temas como suficiencia patrimonial de los bancos estatales, la posibilidad de capitalizar a la banca, directrices para orientar el crédito a actividades productivas prioritarias, entre otros.
“Dadas estas condiciones proponemos ante los tomadores de decisión, diferentes opciones que nos permitan como sector desarrollarnos en buenas condiciones. Tenemos que ser creativos en la generación de esquemas de
financiamiento alternativos, no bancarios; por ejemplo la emisión de títulos valores con garantía hipotecaria que sean atractivos para los fondos de pensión”, señaló Rodrigo Altmann, presidente de la Cámara Costarricense de la Construcción.
Empresarios de este sector coinciden en que pese a que los permisos de construcción se siguen solicitando, muchos de estos proyectos se encuentran a la deriva.
“Edificar tiene unos 20 proyectos con muchos tipos de desarrolladores, quienes se quejan por la falta de financiamiento a raíz del pánico que existe en los bancos a la hora de prestar”, aseguró Juan José Castro, arquitecto de Edificar, durante una mesa redonda organizada por la agrupación.
Otros constructores como Víctor Acón, gerente y director de proyectos de Vander Laat y Jiménez, aseguran que la solicitud de más garantías crediticias ha propiciado que algunos proyectos no se materialicen.
Esta situación tampoco es exclusiva del sector construcción, ya que las medidas se han replegado a otro tipo de actividades productivas.
Por ejemplo, la misma angustia que viven los constructores la percibe la pequeña y mediana empresa exportadora, la cual ha visto frustrados sus planes de expansión a raíz del condicionamiento crediticio.
“Hemos recibido quejas principalmente de pymes que han frenado proyectos de expansión en sus plantas de producción o incluso no pueden pactar negocios de exportación de sus productos debido a que con las condiciones actuales les resulta imposible obtener el financiamiento”, señaló Sergio Navas, vicepresidente de la Cámara de Exportadores.
Empresarios exportadore
s han mostrado su preocupación ante las autoridades de Hacienda y Banco Central, debido a que dichas acciones desestimulan el emprendedurismo.
“Aunque cosechamos melón, nos vimos en la necesidad de empezar a producir arroz debido a las pérdidas que nos dejó la pasada temporada. Sin embargo, con este cultivo solo pudimos sembrar 3 mil hectáreas por falta de crédito”, comentó Eliécer Araya, presidente de la Cámara de Productores y Exportadores de Melón.
La restricción crediticia también golpea al sector cafetalero, el cual debe recolectar unas 2,5 millones de fanegas con los bolsillos vacíos comentó Guido Vargas, secretario general de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios (UPA-Nacional).
La preocupación de los agricultores también se centra en el inicio de siembra de productos como el frijol y la incapacidad de asumir los altos costos en los insumos para atender las cosechas.
“Es difícil tener acceso a financiamiento, algunos no son sujetos de crédito y de todos modos los intereses para préstamos en dólares están en un 12%, cifra que el sector no puede soportar”, agregó Vargas.
Empresas de gran tamaño como la Liga Agrícola Industrial de la Caña también encuentran escollos a la hora de solicitar financiamiento. En el caso de créditos a corto plazo, estos son otorgados a tasas muy altas.
“Nadie quiere dar créditos a corto plazo. La otra opción son los de largo plazo, en nuestro caso logramos uno porque fue negociado desde principio de año antes que se vinieran estos anuncios”, comentó Edgar Herrera, director ejecutivo de la Liga de la Caña.

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