Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 17 Octubre, 2011


Continúa: ¡el Plan Fiscal!


Nunca me convenció la Alianza por Costa Rica. Que el Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Frente Amplio se unieran en una coalición opositora con partidos tan disímiles en lo ideológico como los son el Libertario y la Unidad Social Cristiana me produjo cierto rechazo. El Partido Accesibilidad Sin Exclusión no me gusta pero al menos sus dirigentes no están cuestionados por actos supuestamente ilegales en relación a fondos del Estado.
Sí, celebré, como muchos, que la presidencia de la Asamblea dejara de ser propiedad de Liberación Nacional. Pero que Juan Manuel Villalta quedara fuera del directorio legislativo (por más minoritario que sea) y que una señora que tiene que devolverle $79 mil al Estado sea una de las cabezas de Cuesta de Moras, me molestó.
Tampoco es que estuviera de acuerdo con la intransigencia de don Ottón Solís ante cualquier tipo de negociación política.
Sin embargo, hace un mes, el señor Solís modificó su posición y se reunió con doña Laura para aliviarle el terrible dolor de cabeza que le provocaba a nuestra Presidenta no lograr la aprobación del Plan Fiscal. Y negociaron. A cambio de aprobar por vía rápida la Reforma Tributaria, don Ottón impuso algunos cambios importantes para el beneficio de la mayoría.
Según el pacto público (confiamos en que no haya una agenda oculta) el Gobierno deberá reducir sus gastos; los impuestos de los automóviles de lujo subirán, pero disminuirá el IVA sobre servicios privados de salud y educación. La canasta básica está en discusión: aunque el PAC pretenda incluir ciertos productos, según Fernando Herrero, ministro de Hacienda, es el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos el que la determina estos cambios. Pero, bueno, se trata de negociar y todos debemos ceder un poco. Eso sí (y creo que el PAC comulga con esto) en beneficio de los más pobres
Al gobierno le urge recaudar más impuestos (y ojalá controlar la evasión fiscal pero, al parecer, ese es otro tema) y el PLN necesita aprobar alguna Reforma Tributaria (la que sea) para que el próximo Presidente (¿de verdad, compatriotas, le daremos otro mandato a ese partido?) pueda más o menos flotar.
Don Oscar Arias no duda en rechazar cualquier decisión de la primera mujer costarricense a cargo de la Presidencia, más si aquella surge de un pacto con su archienemigo, el señor Solís. Y junto a Arias, sus aliados incondicionales.

Así como algunos defienden, con toda razón, sus intereses económicos personales, otros abogan por el interés de la mayoría y exigen reformas tributarias. Los que no tienen justificación son aquellos que, no siendo propietarios ni solidarios, pretenden vendernos la idea que su férrea oposición contra los impuestos a las zonas francas obedece al peligro de la merma en los empleos. ¿Cuándo han mostrado preocupación por la pobreza que azota a nuestro país? A algunos convencerán con su pobre discurso. A mí, no.

Claudia Barrionuevo
[email protected]