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Contextualizar las investigaciones


Noticias aparecidas el viernes anterior producen reacciones en Costa Rica porque mencionan nombres de nacionales vinculados supuestamente de una forma u otra con integrantes de las Fuerzas Armas Revolucionarias de Colombia (FARC), a juzgar por algunos correos electrónicos cruzados entre dicho grupo y esos nacionales.
Este es un asunto que indudablemente será investigado por las autoridades a quienes corresponde, en ambos países. No obstante, teniendo en cuenta que Colombia se encuentra lamentablemente envuelta en serios conflictos originados por grupos que primero fueron beligerantes de extrema izquierda y extrema derecha (FARC y paramilitares), luego se ligaron al narcotráfico, y hoy las FARC mantienen a cientos de colombianos secuestrados, no es conveniente en modo alguno trasladar ese conflicto a Costa Rica.

En tanto la situación de los supuestos vínculos de costarricenses con las FARC no sea debidamente investigada, ubicada en el tiempo y contextualizada para verificar si realmente se trata de hechos que afectarían la seguridad nacional, la prudencia debe prevalecer.
Sumamente inconveniente para el mantenimiento de la democracia en Costa Rica sería que el asunto comenzara a politizarse, debido a que, como lo dijéramos el jueves anterior en este mismo espacio, pareciera que la campaña político electoral ya muestra en el país sus primeras estrategias. Jamás podría permitirse que acciones imprudentes o irreflexivas pudieran tener como consecuencia el traer a terreno nacional los serios conflictos de Colombia.
Costa Rica debe dedicar sus esfuerzos a resolver los problemas internos y mantener relaciones cordiales con todos los países, especialmente con los del mundo democrático.
La seriedad, responsabilidad, despolitización y transparencia que conserven las acciones destinadas a mantener la seguridad en el país deben alcanzar a otras medidas que eventualmente deban adoptarse para impedir que conflictos foráneos traspasen nuestras fronteras.
De nuevo, como lo sugeríamos en el editorial del jueves pasado, los costarricenses deben madurar como ciudadanos en el ejercicio de una democracia y esto implica, entre otras cosas, abandonar cualquier estrategia inconveniente al país en el sentido de que contamine el normal desarrollo de campañas y precampañas político electorales.
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