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Finanzas locales recibirían efectos indirectos
Contagio por Lehman Brothers sería leve

• Hacienda pública se fortalece al reducir pago de intereses un 21% con respecto a agosto de 2007

Wilmer Murillo
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Aunque podría esperarse un endurecimiento del crédito, menores inversiones y baja en ingreso de turistas, la posibilidad de que las finanzas públicas resulten contagiadas en forma directa por la bancarrota del banco estadounidense Lehman Brothers, está prácticamente descartada.
Las eventuales consecuencias para Costa Rica serían indirectas, como por ejemplo que disminuya la confianza de los inversionistas en los bancos internacionales, que puedan verse perjudicadas las exportaciones y que se den condiciones más duras para conseguir deuda en el extranjero. No obstante, no se prevén repercusiones o contingencias, por cuanto no hay títulos o valores de ese banco de inversión.
No solo las reservas internacionales están a buen recaudo, sino que “las finanzas están fuertes y se dispone de suficientes recursos para obras sociales y de infraestructura”, dijo Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda.
Después de pagar los intereses y cubrir los gastos (¢230 mil millones) al Gobierno central le “sobraron” entre enero y agosto ¢150 mil millones (superávit financiero), para obras sociales.
El logro se da aun cuando otros gastos, que son las inversiones en programas sociales prioritarios, aumentaron un 62%, hasta alcanzar ¢364 mil millones.
La fortaleza fiscal permitió en los primeros nueve meses reducir en un 21% el pago de intereses de las deudas interna y externa del Gobierno central, y el endeudamiento con respecto al Producto Interno Bruto (PIB).
El ahorro por intereses equivale a ¢60 mil millones en tanto que el 63% del débito oficial se encuentra colocado a plazos largos y tasas de interés fijas.
“Sin más impuestos el Gobierno elevó en un 1,7% la carga tributaria hasta un 16,8% del PIB y a agosto un 76% de los gastos presupuestados pueden cubrir todas las obligaciones del Poder Ejecutivo”, dijo Zúñiga.
El jerarca no descartó que la desaceleración de la economía internacional reduzca la carga tributaria. Sin embargo, la recaudación aumentó un 30% los dos últimos años y se espera que este año lo haga a un ritmo del 25%.
De este modo, se logró hacer frente a un aumento del gasto del 18,1%, dentro del cual destacan las remuneraciones por ajustes salariales para el sector público, asignaciones para las universidades y pagos de pensiones, entre otros.
La política fiscal como elemento dinamizador de la economía podría continuar alentando una política anticíclica y de impulso al crecimiento económico, pese a la crisis del entorno internacional.
Menores presiones sobre las tasas de interés, al no requerir mayor financiamiento, y un impulso a las actividades claves usando un superávit financiero, son las dos caras de la misma medalla de la bonanza en el plano fiscal.


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