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Consumo caminaría cuesta arriba en 2009

Más del 33% de la población sacrificaría su ritmo de demanda ante la imposibilidad de ahorro y la necesidad de sortear el encarecimiento de bienes

Daniel Chacón
Víctor Sanabria
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Las constantes alertas referentes a la crisis económica y sus consecuencias ya son tangibles en el ánimo de los consumidores, quienes empiezan a poner mayor atención a las señales que dan los mercados.
Prueba de ello es la última Encuesta de Confianza del Consumidor, la cual presenta su peor grado desde el último trimestre de 2005. En ese entonces había frustración por la inactividad del aparato estatal y la pérdida en el poder adquisitivo.
Ahora lo crítico es la incapacidad que reporta un alto porcentaje de la población para adquirir bienes durables de alto costo, como vivienda y vehículos.
El encarecimiento de las líneas de crédito y la depreciación de los salarios reales, que cayeron en 2008 similarmente al 2005, tras gozar de una apreciación por dos años seguidos, afecta directamente dicha capacidad.
Además, a pesar del constante crecimiento que experimentó el Producto Interno Bruto (PIB) durante los últimos años, la distribución de la nueva riqueza presentó problemas de desigualdad, según datos del Banco Central de Costa Rica y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
Actualmente el 33% de la población económicamente activa vive con un salario igual o inferior al mínimo, lo que suma unas 640 mil personas quienes no tienen oportunidad de ahorro, según el Informe del Estado de la Nación.
El mismo reporte confirma la reducción en el ritmo de creación de nuevas plazas de empleo. Entre 1996 y 2006 el promedio anual de nuevos puestos laborales fue de 95 mil plazas, mientras que en 2007 la cifra se redujo a menos de 75 mil.
Y para este año la oferta y demanda parecen enfrentar nuevos retos. Por ejemplo, las empresas dedicadas a abastecer el mercado local incrementaron sus ingresos en los dos últimos años gracias a que los hogares aumentaron sus gastos un 6%; no obstante, dicha demanda se dilataría este año.
Y es que aunque el país no es tan dependiente del consumo interno como EE.UU., donde el gasto de los consumidores representa más de dos tercios del PIB, sí aporta un componente importante al dinamismo de la economía, en especial para las pequeñas y medianas empresas.
Por su parte, el Banco Central pronostica un crecimiento del PIB inferior al 4%, luego de alcanzar un crecimiento real del 6,8% hace dos años.
“La crisis aún no golpea fuertemente y los consumidores se encuentran pesimistas, por lo que habrá que esperar los resultados de las políticas públicas como la capitalización de los bancos. Pero en este momento los compradores no quieren endeudarse y están postergando sus proyectos, aunque la percepción es volátil”, manifestó Johnny Madrigal, coordinador de la Encuesta de Confianza del Consumidor.
De cara a esto, el proyecto de una segunda capitalización de la banca, un incremento en el desarrollo de obra pública y la mayor promoción del país como destino para que las empresas diversifiquen sus operaciones son parte del abanico para evitar un desplome de los indicadores económicos sociales, según expertos.
La inercia inflacionaria también influirá en la percepción de la economía. La estructura de fijación de precios en el país es ineficiente en la corrección cuando hay bajas, por eso la reducción en materias primas como combustibles, maíz, harina y granos básicos no han llegado en su totalidad a las industrias y menos al consumidor final.
En 2008 la inflación alcanzó un 13,9%, un 3% más que en 2007. En ello tuvo un leve impacto favorable que el grado general del Indice de Precios al Consumidor (IPC) bajó 0,42% en diciembre, frente a noviembre.
Esta disminución se dio gracias a la caída en el precio de los combustibles, a pesar de que bajaron en la misma magnitud que en el mercado internacional.
“Una medida para garantizar estabilidad es la reevaluación de los salarios nominales, atendiendo con mayor prioridad a los grupos con menores ingresos. Además, sería prudente regular unos seis productos de la canasta básica para evitar que la reducción en el consumo de los hogares se dé en los alimentos”, aseveró el economista Henry Mora.
En el ámbito financiero, las señales son igual de volátiles que la confianza del consumidor. En este momento, el sistema tiene requisitos más rígidos y las tasas de interés se mantendrían altas.
Por su parte, el reto para el Banco Central es que la inflación cierre el año por debajo del 10%, a través del control de la emisión monetaria.
“Se espera que el comportamiento de los precios sea hacia la baja en comparación con 2008, en razón de que la recesión internacional mantendrá el petróleo y los granos, así como minerales y demás materias primas en precios relativamente bajos”, afirmó Oswald Céspedes, director de proyectos de la Academia de Centroamérica.
La mejora en la percepción futura de la economía del consumidor se debe a esa contracción en el precio de las materias primas. La caída de casi $100 en el último año en el precio de los hidrocarburos arrastró a los materiales de construcción, granos básicos y materias primas para la producción industrial.
Si bien el consumo en este momento es bajo, una estabilidad en la situación actual podría motivar a una compra mayor de estos insumos, como combustibles, alimentos y otros productos que poco a poco irían reactivando la confianza del consumidor gracias a la reducción en el costo de vida.
“Consideramos que la economía nacional experimentará una inflación más moderada que la vista hasta noviembre. A lo interno, experimentamos una desaceleración en la actividad económica en varios sectores y una caída en el ritmo de las exportaciones, por lo que es de esperarse una baja en los patrones de consumo, tanto de las personas como de las empresas, producto de los menores ingresos disponibles”, analizó Luis Javier Delgado, economista de Acobo.
Un segundo impacto en la contracción de precios estaría justificado en la intención de las empresas para recortar su producción, para deshacerse de inventarios que la gente no pudo comprar; en beneficio de la meta inflacionaria. Para el segundo semestre, se espera que los precios busquen un balance, motivados en la mayor estabilidad de los sectores productivos y de la economía mundial.
“Muchos analistas esperan un repunte de los mercados internacionales para 2010 por lo que se podría esperar una mejoría en la demanda internacional y una consecuente estabilización en el nivel de los precios internacionales para finales de este año. Sin embargo, aun bajo ese escenario pensamos que el año cerrará con una inflación alrededor del 10%”, puntualizó Delgado.
Aunque el tiempo aclarará más la actitud y decisiones de los consumidores, por ahora la confianza está en un punto oscuro, en el cual asumir deudas es una decisión arriesgada y contraria a los consejos de los expertos.




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