María Luisa Avila

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Jueves 1 Mayo, 2014

Incorporar la promoción del consumo diario de frutas y hortalizas en políticas públicas para prevención primaria de enfermedades crónicas, debe ser una constante en los programas de salud


Consuma frutas y hortalizas

La buena alimentación es uno de los pilares de la salud. Desde 1990 la recomendación de la OMS es ingerir al menos 400 gramos diarios de frutas y hortalizas (FH). Desde entonces surge la iniciativa “5 al día”, haciendo referencia a la necesidad de ingerir cinco porciones diarias de estos alimentos.
La recomendación se basó en las evidencias de los efectos protectores de estos alimentos para evitar el desarrollo de enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad y cáncer.
Recientemente tres importantes estudios han ampliado las evidencias, los ingleses demuestran que comer siete o más porciones de FH reduce en un 42% el riesgo de muerte por enfermedades crónicas, en 31% el riesgo de infarto y de cáncer.
Los italianos y españoles publican en Journal of Nutritional Biochemistry un estudio que demuestra que la ingesta diaria de fresas reduce los niveles de colesterol y triglicéridos y mejora los niveles de antioxidantes, lo que contribuye a una mejor salud general.
El beneficio se explica por la presencia de antocianinas que es lo que da el color rojo-violeta a la fresa. Otro estudio paralelo (J Agric Food Chem 2012) refiere que ingerir fresas tiene un efecto protector ante los rayos ultravioleta, este efecto fue verificado en cultivos de tejidos de células de piel humanas (fibroblastos).
Las sustancias contenidas en las fresas ejercen propiedades fotoprotectivas en los fibrobastos, disminuyendo el daño al ADN, y aumentando la sobrevivencia y viabilidad celular.
En Costa Rica la producción de frutas y de hortalizas es de alta calidad, las fresas son de alta calidad y las cosechas muy abundantes, aprovechar estos valiosos recursos favorece la salud.
Hacer esfuerzos por incorporar la promoción del consumo diario de frutas y hortalizas en sus políticas públicas para la prevención primaria de enfermedades crónicas, debe ser una constante en los programas de salud.
La participación de los diversos actores sociales interesados en la salud, nutrición y buena alimentación de la población es necesaria para el éxito de los programas.

María Luisa Ávila