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Jueves 27 Noviembre, 2014

El ingreso de un nuevo miembro a la OCDE es un proceso que toma tiempo


Construyendo el camino hacia la OCDE


Hace algunos días este medio publicó un interesante reportaje en el que se analizan las percepciones de un grupo, que compara las condiciones de Costa Rica con las de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de la que Costa Rica aspira a ser un miembro pleno.
De ellos, un grupo importante valoró que, en ciertas áreas, los estándares del país distan de los que muestran los países miembros de la OCDE. Tales percepciones pueden ser correctas en muchos de los casos y es, de hecho, lo que da sentido al arduo trabajo que 27 entidades del gobierno llevamos a cabo para ir convergiendo gradualmente hacia estándares consistentes con los de esa organización.
Costa Rica trabaja desde 2013 en la ejecución de un Plan de Acción para prepararse al inicio formal de su proceso de adhesión, que comenzaría a partir del momento en que el Consejo de Ministros de la OCDE, instruya a su Secretaría General a negociar un protocolo de adhesión con Costa Rica, de donde se derivará el plan de trabajo y los compromisos que deben conducir a la integración plena del país a la organización. Así, el acuerdo del Consejo de Ministros no será la integración inmediata de Costa Rica a la OCDE, sino el punto de inicio formal del respectivo proceso.
El ingreso de un nuevo miembro a la OCDE es un proceso que toma tiempo, e inicia con una evaluación que permite identificar desafíos y áreas de mejora en las políticas públicas y los estándares de funcionamiento en los mercados. A partir de ello, el país se compromete a planear e implementar reformas a corto, mediano y largo plazo, inspiradas en las mejores prácticas y en los estándares de la organización, y definidas en función de sus prioridades y capacidades.
La invitación a convertirse en miembro de la OCDE no requiere que un país haya alcanzado los estándares o completado todas las reformas para alcanzar mejores prácticas sino que haya un avance significativo y un proceso claro de convergencia hacia los estándares y las mejores prácticas de la organización.
En el caso de Chile, por ejemplo, el Consejo de Ministros de la OCDE le cursó la invitación para iniciar negociaciones de adhesión en 2007 y no fue hasta en diciembre de 2009 que recibió la invitación formal de ingreso a la organización, mismo que se concretó en 2010 con la aprobación del Congreso chileno. No obstante, Chile continúa a la fecha implementando reformas que forman parte de su plan de trabajo para la incorporación a la OCDE. En el caso de México el proceso ha tomado aún más tiempo.
El elemento determinante para ser invitado a integrarse a la OCDE consiste en mostrar un compromiso serio y firme de abrazar los valores, principios y estándares de la organización y de llevar a cabo los ajustes y eventuales reformas en áreas críticas para el desarrollo. Esto confirma que la citada organización no es “un club de países ricos”, como suele decirse, sino más bien un grupo de países serios y comprometidos en trabajar para mejorar sus políticas públicas y el funcionamiento de sus mercados, en pos del bienestar económico y social de sus pueblos.
La prosperidad inherente al desarrollo no es una condición para ingresar a la OCDE, sino más bien un resultado lógico de la aplicación consistente y sostenida de políticas públicas inspiradas en las mejores prácticas.
Por ello, estamos llamados a aprovechar constructivamente los resultados que arrojó el sondeo de LA REPÚBLICA. Lejos de pensar que nos desacreditan como candidatos a formar parte de la OCDE, debemos verlos como una confirmación de que tenemos mucho trabajo por delante y utilizarlos como norte de nuestras aspiraciones, para dar ese salto permanente que tanto anhelamos en la prosperidad y la calidad de vida de los costarricenses.

Alexander Mora

Ministro de Comercio Exterior