Logo La República

Sábado, 17 de agosto de 2019



EDITORIAL


Construyamos la patria soñada

| Sábado 18 septiembre, 2010




Debemos orientar los esfuerzos para una patria donde se retomen los mejores valores, se erradique el cáncer de la corrupción y reinen el trabajo, la equidad, la justicia social

Construyamos la patria soñada

En el ya lejano 1810 se inició en México la historia de su vida como nación liberada. Centroamérica también siguió ese camino y Costa Rica nace entonces a la vida independiente el 15 de setiembre de 1821.
No obstante, ese anhelo de libertad es apenas el inicio de un camino para construir una nacionalidad. La forma de recorrerlo, las decisiones de sus dirigentes a lo largo del tiempo y la actitud de su pueblo es lo que termina definiendo la vida de una nación.
México ha venido construyendo la suya, los anhelos de su pueblo son los mismos de aquel entonces, pero algo falló porque hoy mucha de su gente sufre pobreza y en general comparte violencia, dolor y muerte. Factores externos e internos se dieron la mano para que esto sucediera.
En un país donde algunos han logrado consolidar grandes fortunas, otros padecen hambre y miseria. Quizás esto sea uno de los principales retos a vencer porque el pueblo mexicano sigue siendo, en general, el de valientes trabajadores que no buscan más que oportunidades para desarrollarse y seguir construyendo la hermosa nación que sueñan.
Costa Rica debería verse reflejada en ese espejo. Quienes dirigen su destino no deben permitirse cometer los mismos errores. Las consecuencias están a la vista. Cuando se imponen los intereses individuales o de grupos a los colectivos, cuando la corrupción le gana terreno a la decencia, las naciones comienzan una carrera cuesta abajo difícil de enrumbar.
En estas fechas en que se han celebrado los días patrios, deseamos un remontar de las mejores y más sabias decisiones para la buena marcha del pueblo mexicano y para una Costa Rica que sepa ver en el dolor propio y ajeno cuál es la ruta que jamás se debe abandonar.
Sin duda, debemos orientar los esfuerzos para una patria donde se retomen los mejores valores, se erradique el cáncer de la corrupción y reinen el trabajo, la equidad, la justicia y, como consecuencia lógica, la paz social, el bienestar y la felicidad de todos. Una patria forjada en esos principios está en capacidad de enfrentar con éxito cualquier adversidad, cualquier factor externo que amenace con desequilibrarla.