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Domingo, 18 de agosto de 2019



EDITORIAL


Construir es mejor que solo pagar alquiler

| Lunes 06 septiembre, 2010




Costa Rica tiene créditos aprobados para construir edificios para el Congreso y la Casa Presidencial, pero en vez de utilizarlos se piensa únicamente en seguir disparando fondos públicos en alquileres

Construir es mejor que solo pagar alquiler

Al igual que ocurre con la economía doméstica, al Estado no le es conveniente pagar mes a mes, año a año enormes sumas por concepto de alquileres de edificios para albergar a sus funcionarios.
Es más que obvio que lo adecuado es encontrar la forma de tener acceso a crédito, lo más barato posible, en condiciones favorables de pago, y construir los edificios que se necesitan.
Hoy este medio informa que el gobierno pagará por concepto de alquileres de edificios en 2011 la suma de ¢22,6 mil millones, sin tomar en cuenta lo que gastan en lo mismo las instituciones descentralizadas.
Por ejemplo, la Caja Costarricense de Seguro Social, el Instituto Costarricense de Electricidad, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos o el Consejo Nacional de Vialidad pagan, también en alquileres, casi ¢14 mil millones, de acuerdo con los datos de la Contraloría General de la República.
¿Por qué entonces argumentar la falta de recursos económicos para construir, y de paso generar empleo y reactivar la economía, si el dinero se está gastando en pagar alquileres?
Al igual que en la economía doméstica, pagar alquileres significa deshacerse de un dinero que va a parar a los dueños de los inmuebles. En el caso del gobierno, esto se hace con fondos del presupuesto nacional, es decir, a costa de los costarricenses que pagan impuestos.
No se justifica ese pago de alquileres si es que se puede acceder a préstamos porque, en ese caso, los pagos que se hagan serán para adquirir patrimonio.
Actualmente Costa Rica tiene créditos aprobados para construir edificios para la Asamblea Legislativa y para la Casa Presidencial, pero en vez de utilizarlos se piensa únicamente en seguir disparando fondos públicos en alquileres.
No parece ser la mejor decisión y menos en momentos en que se justifica la inversión en obra pública para contribuir a la ocupación de mano de obra y para reactivar la economía en general.
Menos tomando en cuenta que existía gestión y aprobación hecha para la obtención de los préstamos.