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Desde hace medio siglo el primer cosmonauta nos exhortaba a salvaguardar el planeta Tierra

Conservemos esta belleza

El 12 de abril de 1961, el cosmonauta soviético Yuri Alexeievich Gagarin salió al Espacio a bordo de la nave Vostok 1.
Ahora, 50 años después de haberse inaugurado la Era Espacial, es válido plantearse algunas implicaciones de aquel acto en nuestro momento actual.
Desde que el hombre puso fin a su época como nómada, tomó un lugar para establecerse, que consideró como suyo hasta forjar un sentimiento de arraigo que devino en el concepto de patria.
Posteriormente comenzó una carrera desenfrenada por abarcar los más recónditos lugares del planeta, que se extendió desde los mercaderes fenicios hasta la penetración al interior de América y Africa.
La humanidad desplegó así un valioso intercambio de culturas, pero también del comercio, lo que generó un enriquecimiento de la sociedad mediante la explotación de los recursos naturales, con algunos efectos indeseados —ciertamente— como la esclavitud y la sobreexplotación de la naturaleza.
Al salir al espacio exterior y ver su planeta desde afuera, el ser humano adquiere la vivencia de que todas las razas estamos en el interior de un mismo lugar llamado Tierra.
Por primera vez, el hombre interioriza en su proceso de civilización un concepto de globalización. Queda, pues, preparado para el sistema de interconexión universal que permiten en la actualidad las tecnologías, además de la globalización económica.
La sociedad global debió adaptar todas la ciencias conocidas e incluso crear otras nuevas, con miras al eventual uso que pudiera darse al nuevo espacio-tiempo que se aprestaba a conquistar, tales reformas abarcaron desde la astrofísica hasta el derecho, sin dejar de lado la biología e incluso conceptos filosóficos.
Costa Rica también ha tenido la suerte de hacer su aporte al avance de la carrera espacial; mediante el perfeccionamiento del motor de plasma. Este invento, que busca una propulsión más eficiente de vehículos espaciales, ha sido creado por la compañía estadounidense Ad Astra Rocket Company-Costa Rica dirigida por el astronauta costarricense Franklin Chang Díaz.
Con ello, este país se coloca en una posición privilegiada, como partícipe en el esfuerzo por hacer uso del espacio extraterrestre como herramienta al servicio de la humanidad.
Quizás la principal lección que nos deja esta odisea se resume en dos frases de Gagarin durante su vuelo: “Veo la tierra. ¡Es tan hermosa!” … “¡Gente del mundo! Permítannos salvaguardar esta belleza, no destruirla!”


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