Enviar
Venta de activos poco estratégicos habría sacado de apuros a institución que ahora está en quiebra
Consejo de Producción se desmantela

Reingeniería está a la espera desde hace tres años
Quienes han estado a cargo del Consejo Nacional de Producción (CNP), han tenido claras posibilidades de salvarlo, pero se rindieron antes de tomar decisiones.
Prueba de ello es el estudio llevado a cabo a inicios de 2008, por asesores de la gerencia general del Consejo.
Este órgano tuvo conocimiento del potencial que poseía en activos que prácticamente no estaban en uso, y de los cuales pudo haber dispuesto para disminuir casi a cero el déficit institucional.
Dicho análisis se remitió en marzo de 2008 al entonces presidente ejecutivo del CNP, Guido Vega, por parte de José Miguel Carrillo y Rosa Murillo, gerente y subgerente de turno, para ser elevado a consideración de la junta directiva del Consejo.
Entre otras cosas, el documento explicaba que en poder del CNP había para ese momento unos ¢2.867 millones en activos clasificados como “no estratégicos” o “poco estratégicos”, para el desempeño de las labores propias de la institución.
A esa misma fecha, el déficit del Consejo ascendía a unos ¢2.900 millones.
“Tengo claro que se pidió ese estudio, y que se hizo por parte de los asesores de la gerencia general”, sostuvo Rosa Murillo, subgerente del Consejo al momento de la valoración del reporte, y quien hoy labora para la Unidad de Planificación del CNP.
Lo que no recuerdo muy bien es por qué no se tomaron decisiones a partir de la información que se obtuvo, porque la directiva sí conoció ese informe, finalizó Murillo.
Aunque se dejaron mensajes con su asistente en el Ministerio de Agricultura, el entonces gerente del CNP, José Miguel Carrillo, no respondió los intentos de LA REPUBLICA por conocer su versión de los hechos.
Por encima de haber sido elaborado por los altos administrativos del CNP, el reporte sobre los bienes que pertenecían al Consejo de la Producción, fue recibido y discutido por los miembros de la junta, en abril de 2008.
La reglamentación del CNP señala claramente que cualquier venta o donación de sus activos, deberá ser decidida por los miembros de la directiva institucional.
Dentro de la directiva del CNP, tiene representación el sector agropecuario, así como el propio jerarca del sector agrícola estatal.
“En ese momento yo ya iba de salida, del Consejo, para evitar un peor impacto al ministro Flores, debido al asunto de Banca para el Desarrollo; pero efectivamente el informe se presentó ante los directores”, adujo Guido Vega, exdiputado y presidente ejecutivo de turno en el Consejo.
La decisión de vender los activos en desuso para salvar la institución, no se tomó ni se ha tomado, porque no existe la voluntad política. Con un CNP fortalecido, no habría ningún agricultor en la quiebra, como sí los hay por montones hoy, agregó Vega.
El criterio del entonces presidente ejecutivo contrasta con la que esgrime el actual gerente general, quien debe hacer frente a un día-a-día que incluye casi ¢4 mil millones en déficit.
“La reducción de la deuda que el CNP arrastra desde hace años, habría ayudado mucho al sostenimiento de la institución, siempre y cuando se hubiera llevado a cabo la reingeniería que se está valorando”, puntualizó Ricardo Zúñiga, gerente general del CNP.
Agilizar el funcionamiento de la institución, considerando las opciones con que se cuenta, es cuestión de ponerse a trabajar, admitió Zúñiga.
Adeuda unos ¢1.100 millones al Fondo de Mutualidad de los Empleados del CNP, cerca de ¢900 millones que debería haber pagado este periodo a la Caja de Seguro Social, ¢1.200 millones que no ha cancelado a proveedores y unos ¢800 millones que le adeuda al fisco.
Otro aspecto que no termina de ver la luz es el proceso de reingeniería, que permitiría reducir sustancialmente lo que gasta el Consejo.
Los primeros esbozos de dicha metamorfosis se plasmaron en un documento trabajado en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), desde 2009.
El equipo que elaboró la primera propuesta de cambio para el CNP contaba con funcionarios de la institución y del Ministerio de Agricultura (MAG), así como analistas del IICA.
En total, el directorio del Consejo de la Producción ha conocido al menos tres versiones de lo que sería una hoja de ruta para reducir su tamaño; todas ellas contemplando planes de jubilación, retiros adelantados y movilidad horizontal, entre otras opciones.
A principios de 2011, la jerarca del MAG anunció la disposición de unos ¢4 mil millones para garantizar los recursos que permitieran jubilarse a cerca de 200 empleados del Consejo.
“Es cierto que se han analizado varios planteamientos para modernizar la institución, pero eso no quiere decir que haya indecisión. La Ministra siempre ha estado atenta a los avances y nos apoya en la gestión”, explicó Zúñiga.
Ha sido necesario valorar todas las opciones y elementos que pueden incidir en un proceso tan delicado; se ha dado participación a los sindicatos, en todo momento, verificó Zúñiga.
La jerarca del sector agropecuario, Gloria Abraham, ha sido enfática en la urgencia de modernizar el CNP, a fin de asistir en mejor forma a los productores.
Desde su participación como asesora en la administración del antiguo ministro, Javier Flores, estuvo al tanto de las propuestas que se manejaron como opciones para hacer frente a las crisis de la institución y del sector como un todo.
Bajo su administración, deberán tomarse las decisiones que resuelvan el futuro de los 750 empleados del Consejo, que llevan años esperando una definición.
Sobre el informe, se intentó conocer la posición del actual presidente ejecutivo del CNP, Román Solera, quien además fungió como miembro de su junta directiva en el anterior periodo, pero indicó que es la gerencia general la que da seguimiento a los asuntos valorados en este artículo.

Ernesto Villalobos
[email protected]
Ver comentarios