Pedro Muñoz

Pedro Muñoz

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Jueves 15 Diciembre, 2011



La falta de confianza nos hace poco cooperadores

Consecuencias de la falta de confianza

En mis dos columnas anteriores expuse que los costarricenses no confiábamos en los demás y el por qué de esta situación.
Hoy propongo que esta falta de confianza nos hace sentir legitimados e incluso obligados a no dejarnos, a no aguantar, y a tomar medidas unilaterales, muchas veces subrepticiamente, de “a callado”, pocas veces de frente, para protegernos frente a nuestras contrapartes en esas relaciones. La falta de confianza nos hace poco cooperadores.
Manejamos borrachos; nos apropiamos las cosas que quedan mal puestas (impensable sería una venta de periódicos o de pasteles en la que uno pague el monto unitario y se lleve lo que corresponde sin la intermediación de un vendedor; o dejar una bicicleta en la calle sin candado); no denunciamos actos denunciables (sean o no sean delito) y, lo que es más, consideramos que quienes sí los denuncian son unos sapos; somos impuntuales; menos del 10% de las aguas negras discurre por acueductos sanitarios; más del 65% de las madres adolescentes no deseaba su embarazo; nuestras comunidades están inundadas de basura y la gran mayoría no cuenta con relleno sanitario; dudamos de las intenciones de quienes aspiran a cargos que den notoriedad o poder; no participamos en actividades comunitarias; no mantenemos nuestra derecha cuando manejamos; no botamos la basura al basurero, la botamos en la calle y, cuando la botamos en el basurero, no la reciclamos; los que tenemos carro nunca o casi nunca usamos el transporte público aunque sea más eficiente hacerlo pues no estamos conscientes de la importancia de hacerlo; los hombres no subimos la tapa del inodoro y luego no la bajamos cuando terminamos de utilizarlo; nos robamos el papel higiénico de los servicios sanitarios de las instituciones públicas; los servicios sanitarios de los centros de educación no tienen luz, puertas o jabón; no tenemos servicios sanitarios públicos en parques y otros lugares públicos.
¿Me equivoco?

Pedro Muñoz