Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 20 Julio, 2015

No se trata solo de gastar el 8% del PIB en educación, se trata de usarlo eficientemente con maestros excelentes

Conocimiento y crecimiento: Costa Rica

El trabajo de Eric A. Hanushek y Ludger Woessmann “Universal Basic Skills: What countries stand to gain” relaciona el crecimiento de la producción de un país con el nivel de habilidades de su población, con resultados muy satisfactorios.
Para cuantificar las habilidades, que no dependen de ir a la escuela sino de aprender a usar los conocimientos, los autores utilizan las pruebas PISA desarrolladas por la OECD para medir la capacidad de aplicar matemáticas y ciencia por estudiantes de 15 años. Ello permite a los autores desarrollar una medida de educación como capacidad, que refleja el concepto de capital humano como factor capaz de aumentar la producción.
Los autores además simulan para varios países los resultados que se obtendrían con diversas alternativas: 1.- Que toda la población asista a secundaria hasta al menos el noveno año de educación sin cambiar las habilidades. 2.- Que toda la población que atiende actualmente secundaria alcance el segundo nivel de la prueba PISA de matemáticas y ciencia, que corresponde a 420 puntos y que definen como habilidades básicas. 3.- Que toda la población adquiera las habilidades básicas. Para los tres casos se supone que se iría gradualmente ejecutando el cambio hasta alcanzarlo totalmente en 2030, y que conforme se retiran los trabajadores —después de 40 años de laborar— van siendo reemplazados por la nueva fuerza laboral.
Costa Rica en la prueba PISA 2012 aparece con un 21,1% de jóvenes de 15 años que no asisten a secundaria y con un 52,5% de sus estudiantes que no alcanzan los 420 puntos en matemáticas y ciencias en la prueba PISA.
Con base en estos datos obtienen los autores que si se diera la primera alternativa para el año 2095, obtendría Costa Rica un PIB un 11% mayor y la tasa de crecimiento de largo plazo aumentaría en 0,2 puntos porcentuales.
En el segundo escenario el efecto de que todos los estudiantes actuales adquieran las habilidades básicas brinda mejores resultados, a pesar de que un 21,1% de los jóvenes de 15 años no participarían de la educación secundaria. En este caso el PIB en 2095 sería un 27% mayor y la tasa de crecimiento aumentaría en 0,47.
Si se logra llegar al 100% en la matrícula de noveno año y que todos los jóvenes adquieran al menos las habilidades básicas, los beneficios son sorprendentes: el PIB en 2095 sería mayor en un 37% y la tasa de crecimiento anual en 0,65. El valor presente descontado del aumento del PIB en los 80 años, sería casi tres y media veces el valor del PIB actual.
Claro que llegar a habilidades básicas para todos los costarricenses requiere mucho esfuerzo, pero el resultado bien lo vale.
No solo contaríamos con mayor producción sino que al tener una población con menores diferencias en habilidades básicas, tendríamos una más justa distribución.
Pero, no se trata solo de universalizar la matrícula de secundaría, lo que empezamos a hacer desde fines del siglo pasado, sino de que los estudiantes realmente adquieran habilidades que puedan crítica y creativamente aplicar.
No se trata solo de gastar el 8% del PIB en educación, se trata de usarlo eficientemente con maestros excelentes.

Miguel A. Rodríguez