Conflicto con muelleros de Limón intimida a firmas extranjeras
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Distribución de la carga y amenazas de conflicto de los sindicatos preocupan a las firmas interesadas en operar el nuevo puerto del Caribe
Conflicto con muelleros de Limón intimida a firmas extranjeras



• Cartel de licitación de las nuevas obras saldría a finales de febrero
• Proyecto está presupuestado en $800 millones

Carlos Jesús Mora
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La oferta les resulta tentadora
La posición del Caribe del país es estratégica, con inversión se podrían hasta triplicar las ganancias actuales y así emprender más proyectos de expansión. Sin embargo, hay algo que no calza dentro de sus perspectivas.
Los representantes de las firmas extranjeras que conocieron ayer el cartel de licitación de las nuevas terminales portuarias en Limón, se sienten preocupados porque aún no se soluciona el conflicto que mantiene el Gobierno con el sindicato de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).

Empresarios y representantes de 10 de las 13 firmas interesadas en construir y operar el nuevo puerto del Atlántico costarricense a partir de 2014, confirmaron que tomarían en cuenta la resolución del conflicto con los muelleros antes de tomar la decisión de concursar por la concesión.
Las preocupaciones son dos muy concretas.
Primero, en caso de que el Gobierno no llegue a un acuerdo con el sindicato de Japdeva, el nuevo operador tendría que competir con los muelles de Limón centro y Moín, los cuales seguirían en manos de la estatal. Aun así la competencia no es precisamente lo que les preocupa a los foráneos, sino la distribución de la carga de cada uno de los operadores.
A pesar de que el Ejecutivo ofrecerá el 60% de los contenedores que entran y salen de Limón y Moín a la empresa que construya y opere un nuevo muelle que compita con Japdeva a partir de 2016, esto no les satisface del todo.
La segunda inquietud de los inversionistas extranjeros son las recurrentes manifestaciones del sindicato de Japdeva, en las cuales amenazan con cierres de carreteras, lo que repercutiría en el atraso de la actividad comercial.
“El proyecto es muy ambicioso, nos interesa como firma, hemos estado muy al tanto de lo que pasa y en contacto con el Gobierno, sin embargo, la posibilidad de dos operadores en una misma área ya deja de ser atractivo, ya en ese marco no estaríamos tan interesados, ojalá el conflicto se resuelva”, afirmó Tuira Torrijos, representante de la firma MIT Panamá /SSA Internacional, de capital estadounidense.
En la firma taiwanesa Evergreen también manifestaron su preocupación porque este conflicto no se solucione antes de que salga publicado el cartel de licitación, lo cual está en la agenda para febrero de este año.
“No sabemos que va pasar ahí, es necesario que esto se solucione antes de correr con un modelo financiero. ¿Qué va pasar ahí con dos operadores portuarios enfrentados?”, argumentó Oscar Alvarez, representante de la firma asiática. “Lo mejor sería lo que pasó en Caldera, se limpió la cancha y el operador entró a hacer lo suyo “, añadió.
Ante esta situación en el Gobierno argumentan buscar la manera de seguir manteniendo atractivo el proyecto. Estas inquietudes son vistas desde el Ejecutivo como “retroalimentación”.


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