Logo La República

Lunes, 12 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Conducta tras el volante

| Miércoles 09 julio, 2008


Conducta tras el volante


El ser humano, como ente socialmente adaptable, se acomoda a las circunstancias del ambiente en el cual se encuentre. Lo señalado es aplicable no solo entre sociedades distintas, sino también entre ámbitos varios de una misma sociedad. Siendo así, el adagio “pueblo pequeño, infierno grande”, es también aplicable a las carreteras.
El más amable de los costarricenses se puede transformar en un ser violento cuando se ubica detrás de un volante, pues las condiciones ambientales en carretera son diferentes a las de otros espacios de su vida. La competencia por recursos escasos (en este caso: el espacio y el tiempo) hacen surgir los instintos primitivos de supervivencia de las personas.
No es posible culpar solamente a la parte salvaje del ser humano de toda nuestra conducta; hemos sido socializados para conducir agresivamente o a la defensiva. Se nos ha dicho que existe una guerra en las carreteras y actuamos en consecuencia.
Pero como no depende del ciudadano común el aprovisionamiento de los recursos que nos humanicen (más y mejores calles) o la desaparición de los huecos-trinchera, lo que queda es lidiar con nuestra propia humanidad.
Es necesario tratar de discernir cuando actuamos como fieras en competencia, pues a veces no nos están atacando o robando nuestros recursos, sino que nos piden un comportamiento un poco más civilizado. Después de todo, no siempre resulta fatal ser corteses con otras personas tras el volante, tan humanas como nosotros mismos.

Rafael León Hernández
Psicólogo